Sucede que a veces buscamos en vano, a nuestro alrededor, algo que nos aporte "algo" para no eliminar de nosotros a las personas que hemos dejado atrás. Un recuerdo borroso acude al corazón sin darnos tiempo a analizarlo cuando sentimos una cierta felicidad o tristeza por hacer algo que compartimos en su momento con alguien especial.
Mi mundo interior se encuentra pleno de personas a las que echo de menos. Para lo poco que compartí con mucha de esa gente, la verdad es que han calado hondo. Quizá pase como con todo: si los hubiera tenido del todo, nunca el recuerdo los hubiera embellecido tanto ni hecho tan especiales... Así, en mi memoria, ellos me hubieran comprendido. Mejor así. Creer que existe gente así, en el mundo, que me comprende, solo que no están cerca.
Es extraño ser el enemigo de tus propios sueños cuando entiendes finalmente que no te gusta en qué te has convertido: cada día más y más grande el muro, hasta que comprendes que todos los años que invertiste en crearlo ya no los tendrás a mano para tirarlo abajo, y que cuando lo consigas el jardín que había al otro lado ya estará marchito.
Así que confórmate con escuchar el canto de sus pájaros, las risas de su gente, el murmullo de sus ríos y el susurro de las copas de sus árboles en comunión con el viento mientras todo parece más hermoso en ese vergel. Al menos estás vivo. Al menos, todavía, mañana podría pasar cualquier cosa.
Somos unos infelices. La felicidad es a la vez el regalo que buscamos, y la inversión que trabaja con pesares a largo plazo.
Años levantando un muro "por si las moscas", y de la noche a la mañana te roban las herramientas, justo la víspera en la que lo ibas a derribar. C'est la vie.
Al menos, como bien dices, el curso natural de la memoria se encargará de adornar lo que haya al otro lado, por malo que sea. Y es algo que nunca he entendido. SUpongo, a tientas, que es un mecanismo de auto-felicidad, como si forzándonos a creer que lo bueno es más bueno y lo malo es menos malo fueramos a ser más felices al echar la vista atrás.
Es la paulatina pérdida de objetividad.
La historia de mi vida.
Embellecer recuerdos, agrandar ilusiones, minimizar malas pasadas y palabras y terminar añorando momentos de infelicidad que posteriormente no lo parecen tanto, que te hacían sentirte vivo.
Estudiar con minuciosidad gestos que no se hacían a propósito para ti, palabras efímeras para el emisor, enormes para ti, tu vida, tu esperanza, ilusión, y ganas de seguir.
Embellecer todo recuerdo de aquellas personas que quieres o quisiste, como defensa personal, como idealización de esa persona, autoconvicción de que les importas o importaste.
La extracción de todo bello momento, su elevación sobre los malos. Enmarcarlos en la pared de tu memoria...
Optimismo puro el nuestro. Evasión de la realidad, esperanzas infinitas. La historia de mi vida.
¿prefiririas no haber vivido esos recuerdos solo por ahorrarte el esfuerzo?
Sus ojos se cerraron - Calamaro - goear.com (http://www.goear.com/listen.php?v=9e54cc5)