Un dia el y ella prometieron estar siempre juntos, luego cada uno se fue a su casa.
El señor X se desperto una mañana y se dio cuenta de que nunca habia sido feliz, lo que le puso muy triste.
De haber sabido que ese había sido su último guiño, quizás lo hubiera acompañado, pero ya no quedaba tiempo.
Nació con la certeza de que llegaría lejos y llegó hasta su propio final.
Empezaba a tener hambre, así que se decidió comerse una manzana.
Por fin había tenido un golpe de suerte, pero salió a la calle y murió atropellado.