En la historia de Galicia la marca Mercedes-Benz tiene una importancia especial, dentro del mundo del automóvil.
El pueblo gallego, acostumbrado durante décadas a subsistir de la agricultura y la ganadería, y a todo tipo de carencias, se vio obligado a emigrar durante todo el siglo XX y hasta bien entrados los años setenta. Se emigraba a países de toda Hispanoamérica, pero también a países europeos avanzados como Francia, Suiza, Alemania y Holanda.
El emigrante gallego es una persona incapaz de quedarse de brazos cruzados viendo como su familia pasa necesidad, así que se marcha al extranjero buscando eso que no encontraba en su tierra: dignidad. Trabajo. Ahorro. Y cuando puede, regresa. Y cuando regresa, la mejor forma de mostrar a los demás su triunfo, es conducir un Mercedes-Benz, probablemente la marca más apreciada en Galicia durante mucho tiempo, y quizá aún hoy.
Toda Galicia está llena de este tipo de vehículos. Un modelo especialmente abundante es el MB W123, un clásico, un coche indestructible que se niega a ser retirado de las calles y carreteras y que es muy fácil de ver aparcado en Galicia. Incluso en grandes ciudades como Madrid, cuando se ve un W123 suele llevar matrícula gallega.
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Cuando un emigrante regresaba a su tierra a fines de los setenta, o en los ochenta, venía conduciendo uno de estos coches. Una vez aquí, el coche permanecerá normalmente en la familia durante muchos años, incluso llegarán a conducirlo los nietos del propietario original.
Desde el punto de vista práctico, se trata generalmente de un diésel atmosférico que no tiene grandes prestaciones pero sí una robustez y durabilidad fuera de lo normal. He hablado con mecánicos, taxistas y propietarios de este tipo de modelos y hablan de poder recorrer más de 700.000 km sin averías y sin necesidad de tocarle al motor. Los modelos gasolina son menos longevos pero también hay muchos circulando por las calles. Un vecino mío tiene un W123 de gasolina y sigue usándolo para viajes largos con preferencia a otros coches modernos que tiene su familia.
Comprarse un Mercedes-Benz en Galicia es algo más que comprar un coche. Es una tradición, es un símbolo, un exponente del éxito. Pero no impresiona a nadie. En cualquier calle hay aparcados coches de este tipo, y modelos más recientes, y nadie se impresiona. Podría impresiona ver un Ferrari o un Maserati, pero no un Mercedes. En Galicia tenemos sobreabundancia de los coches de la marca alemana y convivimos con ellos con indiferencia. Últimamente están vendiéndose mucho los Audi, pero el gallego tradicional, el gallego auténtico, no pasa por esta vida sin comprarse en algún momento, un Mercedes, aunque sea un modelo antiguo. Los negocios de importación de coches Mercedes siempre funcionan, y lo más curioso, es que los repuestos se consiguen con cierta facilidad y son más económicos que los de otras marcas.
Una vez que ya se tuvo un Mercedes, si el coche no genera afición en el propietario, es probable que nunca más vuelva a comprar otro Mercedes y se pase a Audi o VW. Pero no es lo habitual. Propietarios de talleres mecánicos, taxistas y aficionados al mundo del motor son unánimes: "Mercedes es otro nivel". Y los modelos clásicos como el W123 representan ese nivel superior. Algunos modelos actuales de MB no convencen ni parecen tener esa calidad.
La próxima vez que veáis un W123 aparcado por la calle, si el coche está dignamente conservado, es muy probable que pertenezca o haya pertenecido a un gallego, lo que significa que fue comprado con mucho sacrificio y trabajo. No es el coche de un nuevo rico. No es el coche de un presumido. Es el coche de alguien que se dejó la piel trabajando en otro país para poder regresar al suyo con la dignidad que merecía.