Pertenezco a una generación que nunca creyó que podría cambiar el mundo, aceptando los hechos y el fluir de la vida tal y como se lo habían dado. Una generación que nunca se planteó luchar por sus derechos, por sus opiniones, por sus creencias. Una generación que creyó tenerlo todo y se olvidaron de lo esencial. Una generación confiada con los extraños y recelosa con sus vecinos.
Me pregunto cuándo se darán cuenta que les falta lo más importante: la libertad. La verdadera libertad de poder imaginar otro mundo y luchar por convertirlo en el suyo. Y conseguirlo
Hola, Yahoo Spider.
Córtate un pelo, K.
Estamos demasiado lobotomizados por la creencia que se nos mete en el colegio, en los medios, en todas partes según la cual no es posible otro estado de cosas, o bien que cualquier cambio sería a peor.
Menos hablar y mas hacer.