No me tocó beber esa mierda venenosa ni una vez. Viendo a dos de tus amigos potar, y sudando sangre, y yo, de la mano de Lady Fortuna (la de la suerte, no el tabaco).
Soy un dios del azar. Qué cosas, eh.
El título parece que diga que tengo un amigo llamado Stroh y que me jugué la vida con él. Jajaja.
Molas tanto... ¿puedo ser tu amigo?
Pues claro.
Podríamos quedar un día. Ir a los bolos. O a tomar unos batidos naturales de 3.70 en el sitio ese de Gran Vía que es como Rapture del Biochock. Sin agua, claro.