Pues puedes probar a pegarte un tiro, confiar en la teoría de la reencarnación, y esperar que en tu próxima vida puedas tener más carisma del que tienes ahora, que vendría a ser el de un felpudo empapado de orina de gato.
Vaya, yo había pensado en pillarme una careta y salir a hacer el gilipollas por ahí.
¿Te apuntas?
Si por gilipollas no será.
Prefiero ponerle la careta a tu madre, así no tendré remordimientos después de tirármela.
Pues yo a la tuya no se la puse, cabronazo.