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Retrato del consumismo salvaje.

Iniciado por Crescendolls, 22 de Diciembre de 2010, 16:15:15 PM

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Crescendolls

Hace poco vi un documental que trataba sobre el concepto "obsolescencia programada". El caso es que, siendo muy interesante, sólo se encuentra (por ahora) en catalán (En TVE será emitido a inicios de 2011... ¿Quizá en "La noche temática" de la 2?).

Aquí una sinopsis del vídeo:

Citar¡Corta vida al producto!

Consumo. Buena parte de la basura informática acaba en países del Tercer Mundo



el tercer mundo, convertido en vertederoPaíses como Ghana, en África, reciben cantidades ingentes de basura informática de los países occidentales. La trasladan en barcos que, presuntamente, cargan material para uso de segunda mano, según las imágenes y los testimonios del documental.



La tecnología camina a mayor velocidad que la sociedad. O que el consumo. O, simplemente, el consumo y la tecnología no son compatibles. El documental Comprar, tirar, comprar, que estrena mañana TV3 (en enero se verá en TVE), dirigido por la alemana Cosima Dannoritzer y producido por Media 3.14 y Article Z, en coproducción con la televisión autonómica catalana, TVE y Arte France, denuncia una práctica común en la sociedad de consumo desde hace cerca de un siglo: la obsolescencia programada, es decir, el recorte deliberado de la vida de un producto para incrementar su consumo. Es la lucha del negocio contra la tecnología, y la ética contra el capitalismo.

Un ejemplo: una pieza de la impresora ha dejado de funcionar. Es imposible imprimir. Es ya una vieja cantinela. "Será difícil encontrar las piezas para repararla". "Repararla no le saldrá a cuenta". "Sin dudarlo, yo compraría otra". Las respuestas que el usuario obtiene en tres servicios técnicos distintos desembocan en una misma propuesta: cómprese una impresora nueva. No son una coincidencia: , el mecanismo secreto que mueve a nuestra sociedad de consumo", se explica en el documental."Si el usuario cede, será una víctima más de la obsolescencia programada

General Motors primó el diseño sobre la ingeniería para derrotar a Ford

El episodio, cercano y cotidiano, permite a la directora alemana Cosima Dannoritzer repasar cómo la obsolescencia calculada incide en la sociedad occidental desde los años veinte del siglo pasado, cuando los fabricantes comenzaron a pensar en incrementar las ventas de sus productos a costa de la confianza de sus clientes. Un aparato que se estropease en poco tiempo llevaría al usuario, irremediablemente, a comprar uno nuevo.
La bombilla de Edison

Thomas Alva Edison quería crear una bombilla que iluminara el mayor tiempo posible. En 1881 puso a la venta una que duraba 1.500 horas. En 1924 se inventó otra de 2.500 horas. Con la sociedad de consumo en ciernes, aquello no era una buena noticia para todo el mundo. Diversos empresarios empezaron a plantearse una pregunta inquietante: "¿Qué hará la industria cuando todo el mundo tenga un producto y este no se renueve?". Una influyente revista advertía en 1928 de que "un artículo que no se estropea es una tragedia para los negocios".

Baterías del iPod de Apple estaban diseñadas para durar poco


Un poderoso lobby, el cártel Phoebus, presionó para limitar la duración de las bombillas. En los años cuarenta consiguió fijar un límite de 1.000 horas. De nada sirvió que en 1953 una sentencia revocara esta práctica, porque se mantuvo. No salió al mercado ninguna de las patentes que duraban más (una, 100.000 horas). Warner Philips, bisnieto del creador de la compañía Philips, cree que en aquella época no se pensaba en la sostenibilidad. "Entonces consideraban que el planeta tiene unos recursos ilimitados y todo lo miraban desde la óptica de la abundancia", comenta. Él está convencido de que la sostenibilidad y el negocio deberían haber ido de la mano.

Otro ejemplo destacado en el reportaje es el de la cadena de montaje de John Ford. El coche modelo T fue un éxito para la industria automovilística americana, pero tenía un problema que, por aquellas fechas (años veinte), era todavía incongruente: estaba concebido para durar. Ese fue su fracaso. Desde la competencia, General Motors, consciente de que no derrotaría a su rival en ingeniería, apostó por el diseño. Dio retoques cosméticos a sus coches, lo que le permitió que los clientes cambiaran de utilitario muy a menudo. ¿A quién le importaba que el motor funcionara diez años, si en poco tiempo cambiaría el coche por otro de distinto color o con algún arreglo superficial? En 1927, tras vender 15 millones de unidades, Ford retiró el modelo T.
Justificaciones sociales

Tras el crash del 29, Bernard London introdujo el concepto de obsolescencia programada y propuso poner fecha de caducidad a los productos. "Esto animaría el consumo y la necesidad de producir mercancías", declara la hija del socio de London. "Encuentro que era una idea genial: las fábricas continuarían produciendo, la gente seguiría comprando y todo el mundo tendría trabajo".

En los años cincuenta la sociedad de consumo se había instalado en todo Occidente. El diseñador industrial Brooks Stevens sentó las bases de esa obsolescencia programada: "Es el deseo del consumidor de poseer una cosa un poco más nueva, un poco mejor y un poco antes de que sea necesario". Ya no se trata de obligar al consumidor a cambiar de tecnologías, sino de seducirlo para que lo haga.

Las fibras de nailon que crearon medias irrompibles no duraron mucho tiempo en los mercados. No convenía. Tampoco una presunta fibra que repelía la suciedad. Ni los motores de las neveras que duraran años y años. "Programan estos cacharros para que cuando los hayas acabado de pagar se rompan", se quejaba el protagonista de Muerte de un viajante, de Arthur Miller.


El documental se estrena mañana en TV3 y en enero se emitirá en TVE


Pero en nuestros días, la era de la informática ha creado al consumidor rebelde. La abogada Elisabeth Pritzker demandó a Apple tras descubrir que las baterías de litio de los reproductores de música iPod estaban diseñadas para tener una duración corta. Algo similar le ocurre al usuario al que su servicio técnico aconseja, en el documental, que cambie de impresora. Después de muchas investigaciones y rastreos, descubre que la propia máquina, mediante un chip instalado en sus tripas, es la que provoca que el ordenador envíe un mensaje para que el cliente acuda al servicio técnico. El usuario se puso en contacto con un programador informático ruso, que ha dado con la trampa y ha desarrollado un software para evitar ese abuso. Pero la inmensa mayoría de los usuarios cede ante la demanda de la máquina, y se compra otra impresora.
Vertederos en África

Esa nueva impresora, como esa nueva lavadora, tostadora, plancha u ordenador se convierten en chatarra. Y se recicla. Sin embargo, el documental también destapa malas prácticas en este terreno. "Antes teníamos un río precioso aquí", dice el activista medioambiental ghanés Mike Anane.Habla desde un vertedero en el que destacan las montañas de basura informática.

Ahora, los niños queman el plástico que recubre los cables para recuperar el metal que está en su interior. "A veces nos ponemos enfermos y tosemos", declaran esos niños en el documental. El material entra en estos países como producto de segunda mano, pero sólo el 20% se aprovecha, denuncia la película.

Aquí un vídeo del telediario de la sexta sobre el programa con imágenes del documental:


http://www.lasextanoticias.com/videos/ver/retrato_del_consumismo_salvaje/354431


Y aquí, para los que entiendan el catalán, el vídeo entero:



http://www.tv3.cat/videos/3270630


Saludos.

Failure is always the best way to learn,
Retracing your steps untill you know,
Have no fear your wounds will heal.

City17

#1
La abogada Elisabeth Pritzker demandó a Apple tras descubrir que las baterías de litio de los reproductores de música iPod estaban diseñadas para tener una duración corta.

And yet, se han vendido al mundo como "LA ALTERNATIVA" y "LA MARCA VERDE". Cómo les odio, de verdad. Para mí, representan lo peor del capitalismo por el doble engaño que acometen: por una parte, te engañan para que les compres (como todas las empresas), pero Apple además te vuelve a engañar para que creas que eres diferente comprándolos, y que estás cambiando el mundo al hacerlo. Y la gente, como borregos.

Marc0

Ya lo he visto y es muy bueno. Lo vi en catalan.
Es claramente el retrato de las palabras " Maximo beneficio"

Tanis

Cita de: City17 en 22 de Diciembre de 2010, 16:21:55 PM
La abogada Elisabeth Pritzker demandó a Apple tras descubrir que las baterías de litio de los reproductores de música iPod estaban diseñadas para tener una duración corta.

And yet, se han vendido al mundo como "LA ALTERNATIVA" y "LA MARCA VERDE". Cómo les odio, de verdad. Para mí, representan lo peor del capitalismo por el doble engaño que acometen: por una parte, te engañan para que les compres (como todas las empresas), pero Apple además te vuelve a engañar para que creas que eres diferente comprándolos, y que estás cambiando el mundo al hacerlo. Y la gente, como borregos.

¿Ves? Yo aquí no me comparo con los demás ni me considero diferente, ni nada parecido. Me compro aquellos productos de Apple que me interesan y listo.

Hay mucho flipado y mucho fanático, pero como en todas partes. Y la imagen que venden es más falsa que un billete de dos euros. Aun así sus productos molan y son prácticos. Para mí es irrefutable, por mucho que sepa que es una empresa que quiere maximizar beneficios y sólo mira por sus intereses. Como todas, por cierto.
       En el país de los ciegos, el tuerto es el rey.