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RELATOS CORTOS

Iniciado por Avpx, 08 de Julio de 2007, 04:44:39 AM

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Gambrinus

#15
Hombre..., para relato sobrevalorado y afamado microrelato de Monterroso titulado El dinosaurio:

Y cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí
[/b]

Las discusiones acerca del aporte de esto a la literatura nunca acabarán.

cochina_vieja

#16
Aquí pongo un relato escrito por mí, espero que os guste:


De nuevo al borde del barranco, apenas puedo aguantar. Cada día que pasa veo que mis fuerzas van descendiendo y que no puedo hacer nada por salir de ahí. Mis dedos agarrados a la cornisa no pueden hacer nada ante la superficie que se desliza; la arenilla hace que mis manos patinen y que mis dedos no puedan aguantar. Mi caída va a ser inminente, y sé que no puedo hacer nada, voy a caer quiera o no, y lo peor es que no quiero reconocerlo.

¿Me daría igual caer? Si supiera a ciencia cierta que en el fondo del barranco hay un paraíso me tiraría. No me importaría quedarme atrapado allí hasta el fin de los días disfrutando del panorama. Pero la cruda realidad es que en el fondo de este precipicio no hay valles ni paraísos; allí sólo se ven piedras afiladas destinadas a hacerme sufrir, y para volver a subir a la superficie y recuperarme de la caída tendría mucho que escalar, muchos meses de sufrimiento.

A veces pienso que igual las apariencias engañan y que en el fondo hay un paraíso que no se contempla a simple vista, sino que tengo que ir buscándolo entre paisajes desolados hasta dar con él. Sé con certeza que eso sólo son imaginaciones mías, puesto que ya he visto con mis propios ojos, y en varias situaciones distintas, que el paraíso ese no existe ni nunca existirá. Cada día estoy más convencido de que caer al barranco es sinónimo de sufrimiento, por ello intento escalar y salir, pero no puedo, no tengo fuerzas para ello. Tonto fui al decidirme a acercarme al precipicio, y ahora tengo que pagar las consecuencias.

Como un milagro no suceda, muy negro veo mi futuro; me veo sufriendo las heridas de las afiladas puntas de las rocas. No lo quiero reconocer, a nadie se lo reconozco, aunque tanto mi entorno como yo sabemos que en mis adentros sé toda la verdad, que voy a caer. Ya aquí lo reconozco abiertamente, ya vale de engañarme a mí mismo, no voy a ganar nada negando una verdad evidente.

¡Por favor Dios ayúdame! ¡haz que pueda escalar, mándame una mano que me saque de ahí antes de que caiga, o convierte las piedras en paraíso!


Dama_blanca

Mirando esta pagina, encontre que podria ser muy interesante participar en este post...
Aqui dejo uno de mis relatos favoritos, de esos que cuando terminas de leer te quedas pensantiva, asombrada ante todo... y dices... "esa soy yo", entonces comprendes muchisimas ccosas.


Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como un buscador...
Un buscador es alguien que busca; no necesariamente alguien que encuentra.
Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe qué es lo que está buscando. Es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.
Un día, el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Había aprendido a hacer caso riguroso de estas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo. Así que lo dejó todo y partió.
Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos, divisó, a lo lejos, Kammir, Un poco antes de llegar al pueblo, le llamó mucho la atención una colina a la derecha del sendero. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadores. La rodeaba por completo una especie de pequeña valla de madera lustrada.
Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar.
De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en aquél lugar.
El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.
Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de aquel paraíso multicolor.
Sus ojos eran los de un buscador y quizá por eso descubrió aquella inscripción sobre una de las piedras:

Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días

Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que aquella piedra no era simplemente una piedra: era una lápida.
Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en aquel lugar.
Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla. Decía:

Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas

El buscador se sintió terriblemente conmocionado.
Aquel hermoso lugar era un cementerio, y cada piedra era una tumba.
Una por una, empezó a leer las lápidas.
Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto.
Pero lo que lo conectó con el espanto fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los once años...
Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar.


El cuidador del cementerio pasaba por allí y se acercó.
Lo miró llorar durante un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
-No, por ningún familiar —dijo el buscador—. ¿Qué pasa en este pueblo? ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué hay tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que les ha obligado a construir un cementerio de niños?
El anciano sonrió y dijo:
- Puede usted serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré...:

"Cuando un joven cumple quince años, sus padres le regalan una libreta como esta que tengo aquí, para que se la cuelgue al cuello. Es tradición entre nosotros que, a partir de ese momento, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella:

A la izquierda, qué fue lo disfrutado.
A la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.

Conoció a su novia y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla? ¿Una semana? ¿Dos? ¿Tres semanas y media...?
Y después, la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso...¿Cuánto duró? ¿El minuto y medio del beso? ¿Dos días? ¿Una semana?
¿Y el embarazo y el nacimiento del primer hijo...?
¿Y la boda de los amigos?
¿Y el viaje más deseado?
¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano?
¿ Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones?
¿Horas? ¿Días?

Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es para nosotros el único y verdadero tiempo vivido".




(Nena_babs supongo que conoce el relato  :) )

Avpx

Bonito relato.  :)

Falta el título y el autor.

Nena_Babs

#19
Es de Jorge Bucay, de su libro titulado "cuentos para pensar" ¿Verdad, Dama?

Ese no le he leído aún, pero me lo van a pasar en breve. Este tipo tiene varios libros similares, formados por un un montón de historias que, como el título indica, te dan que pensar.

eNDir, si te molan los relatos puedo poner más.

Mañana de hecho transcribiré uno sobre el amor. :)

Nena_Babs

Lo prometido es deuda: Aqui os pongo un pequeño texto llamado "LA MIRADA DEL AMOR"

El rey estaba enamorado de Sabrina: una mujer de baja condición a la que el rey había hecho su última esposa.

Una tarde, mientras el rey estaba de cacería, llegó un mensajero para avisar que la madre de Sabina estaba enferma. Pese a que existía la prohibición de usar el carruaje personal del rey (falta que era pagada con la cabeza), Sabrina subió al carruaje y corrió junto a su madre.

A su regreso, el rey fue informado de la situación.

-¿No es maravillosa? -dijo- Esto es verdaderamente amor filial. No le importó su vida para cuidar a su madre!! Es maravillosa! 

Cierto día, mientras Sabrina estaba sentada en el jardín del palacio comiendo fruta, llegó el rey. La princesa lo saludó y luego le dio un mordisco al último durazno que quedaba en la canasta.

-¡Parecen ricos! -dijo el rey.
-Lo son -dijo la princesa y alargando la mano le cedió a su amado el último durazno.
-¡Cuánto me ama!-comentó después el rey-, Renunció a su propio placer, para darme el último durazno de la canasta.¿no es fantástica?

Pasaron algunos años y vaya a saber por qué, el amor y la pasión desaparecieron del corazón del rey.

Sentado con su amigo más confidente, le decía:
-Nunca se portó como una reina... ¿acaso no desafió mi investidura usando mi carruaje? Es más, recuerdo que un día me dio a comer una fruta mordida...


--La Realidad es siempre la misma. Y lo que es, es. Sin embargo, como en el cuento, el hombre puede interpretar una situación de una manera o de la contraria.

Cuidado con tus percepciones, decía Badwin el sabio:

SI LO QUE VES SE AJUSTA <<A MEDIDA>> CON
LA REALIDAD QUE A TI MÁS TE CONVIENE...

...¡¡¡DESCONFIA DE TUS OJOS!!!

PES Hero

Bueno, aquí dejo un par de relatos cortos que escribí para el foro Literatura de MeriStation. No son gran cosa, pero yo tampoco soy un escritor profesional. :)

El fluir de la inconsciencia | Carta a la esperanza
[refle width=420 height=220]http://i8.photobucket.com/albums/a11/PES_Hero/dpfkb0rkgsd.png[/refle]

Cita de: loversandbrotherseSTAS PARA QUE TE ENCIERREN, PERO NO POR ENFERMEDAD METAL SINO POR CUTREZ MALDITO HIJO DE PUTA. DEJA YA ESTA MIERDA DE POSTS Y ESCRIBE ALGO GRAXIOSO DE VERDAD, SOSOMAN SOSOMAN

[refle width=65 height=15]http://i8.photobucket.com/albums/a11/PES_Hero/_noevil__by_zacthetoad.gif[/refle]

"An admin. never ignore"

Dama_blanca

Pes hero, muy bonitos, yo antes escribia a un programa de radio, solian leerlos con diferentes tonalidades y musica de fondo, consegui ke me aceptasen un par pero no volvi a escuchar mas ese programa, se ve que desaparecio. Me da verguenza escribir, en parte es todo aquello que siento, supongo que como cualquier via de expresion...


Como decia nena_babs es de ese autor, aqui dejo otro relato y creo que no tengo mas de preferidos xDD Es de G.Papini El reloj parado a las 7

Antes de empezar a leerlo, os aconsejo que os concentreis y desconecteis de todo :)


"En una de las paredes de mi cuarto hay colgado un hermoso reloj antiguo que ya no funciona. Sus manecillas, detenidas desde casi siempre, señalan imperturbables la misma hora: las siete en punto.

Casi siempre, el reloj es sólo un inútil adorno sobre una blanquecina y vacía pared. Sin embargo, hay dos momentos en el día, dos fugaces instantes, en que el viejo reloj parece resurgir de sus cenizas como un ave fénix.

Cuando todos los relojes de la ciudad, en sus enloquecidos andares, y los cucús y los gongs de las máquinas hacen sonar siete veces su repetido canto, el viejo reloj de mi habitación parece cobrar vida. Dos veces al día, por la mañana y por la noche, el reloj se siente en completa armonía con el resto del mundo.

Si alguien mirara el reloj solamente en esos dos momentos, diría que funciona a la perfección... Pero, pasado ese instante, cuando los demás relojes callan su canto y las manecillas continúan su monótono camino, mi viejo reloj pierde su paso y permanece fiel a aquella hora que una vez detuvo su andar.

Y yo amo ese reloj. Y cuanto más hablo de él, más lo amo, porque cada vez siento que me parezco más a él.

También yo estoy detenido en un tiempo. También yo me siento clavado e inmóvil. También yo soy, de alguna manera, un adorno inútil en una pared vacía.

Pero disfruto también de fugaces momentos en que, misteriosamente, llega mi hora.

Durante ese tiempo siento que estoy vivo. Todo está claro y el mundo se vuelve maravilloso. Puedo crear, soñar, volar, decir y sentir más cosas en esos instantes que en todo el resto del tiempo. Estas conjunciones armónicas se dan y se repiten una y otra vez, como una secuencia inexorable.

La primera vez que lo sentí, traté de aferrarme a ese instante creyendo que podría hacerlo durar para siempre. Pero no fue así. Como mi amigo el reloj, también se me escapa el tiempo de los demás.

Pasados esos momentos, los demás relojes, que anidan en otros hombres, continúan su giro, y yo vuelvo a mi rutinaria muerte estática, a mi trabajo, a mis charlas de café, a mi aburrido andar, que acostumbro a llamar vida.

Pero sé que la vida es otra cosa.

Yo sé que la vida, la de verdad, es la suma de aquellos momentos que, aunque fugaces, nos permiten percibir la sintonía del universo.

Casi todo el mundo, pobre, cree que vive.

Solo hay momentos de plenitud, y aquellos que no lo sepan e insistan en querer vivir para siempre, quedarán condenados al mundo del gris y repetitivo andar de la cotidianidad.

Por eso te amo reloj. Porque somos la misma cosa tú y yo."





Espero que sigais colaborando, yo por mi parte ya no tengo relatos preferidos, estos dos resumen muchisimas cosas de lo que puede sentir alguien. Es la cara y cruz.






Dama_blanca

Este relato lo encontre muy curioso, cuantas veces nos hemos sentido asi???


El elefante encadenado;

Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enrome bestia hacia despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas clavada a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía 5 o 6 años yo todavía en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: -Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvide del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta. Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde muy, muy pequeño. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró, sudó, tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía... Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque cree -pobre- que NO PUEDE. Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez...

 
J.B

City17

Me animo con una polladita:

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Frío París

Cuando despertó, Violeta ya no estaba allí. Había dejado rastros de ese perfume tan caro por toda la habitación. A medida que sus pupilas se aclimataban a los rayos de luz que se colaban, furtivos, por la ventana, el joven comenzó a asimilar que nunca más volvería a encontrarse con ella.

Le parecía escuchar aún sus jadeos, acariciar su pelo, oler su sexo. Y sin embargo, la sensación de que jamás volvería a verla recorría su cuerpo como un frío aliento helado.

A duras penas, consiguió ponerse en pie. Sus recuerdos y el alcohol que aún hacía estragos en su maltrecho cuerpo le atormentaban. Las viejas cortinas, que colgaban lúgubres, proyectaban toda suerte de cálidos matices de color sobre su cuerpo. No sabía con certeza la hora ni el día que eran, ni siquiera cuánto tiempo llevaba allí. El bullicio del tráfico rodado afuera le impedía focalizar sus pensamientos.

La única ropa que encontró fueron unos viejos pantalones manchados de algo que no supo distinguir, y una camisa verde a los pies de la cama. En ese momento no le importaba su aspecto, tenía pensamientos más dolorosos por los que preocuparse.

Salió de la habitación del hotel y avanzó cabizbajo por el pasillo. En sus paredes, imágenes de reproducciones baratas se alternaban con grietas que dejaban entrever las siniestras entrañas del edifico.

No tenía ganas de hablar con nadie, así que cuando llegó a recepción simplemente dejó el dinero sobre el mostrador y salió. Los empleados, alertados por su aspecto, evitaron de la misma manera mantener ningún contacto con él.

Afuera, la ciudad parecía convertirse en un juez frío y gris. Las calles se retorcían a su paso, como si quisieran retenerlo para siempre. Sólo cuando el viento se decidió a susurrarle, cayó en la cuenta de que sus manos estaban manchadas de sangre. Buscó con esperanza alguna herida de la que brotara el carmesí, pero no pudo encontrarla...