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Pensamientos efervescentes

Iniciado por Diviyev, 16 de Febrero de 2010, 18:04:40 PM

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Diviyev

Vertedero intelectual. No hay que leer, sólo hay que escribir.

Soy un amante de la metodología de trabajo. Si bien suelo considerar que todo tipo de sugestión mental no es más que un mero placebo, estoy totalmente convencido de toda la ciencia que subyace tras los procesos de aprendizaje. Una buena metodología de trabajo puede ahorrar mucho tiempo y esfuerzo, aunque de manera automática, y prácticamente transparente, nuestro cerebro siga funcionando a un ritmo que no podríamos ni imaginar. No tenemos capacidad para conocernos a nosotros mismos, y ni mucho menos para entender los procesos que forman nuestra mente, pero sabemos que podemos dilucidar los patrones que siguen nuestras ideas al someternos a determinados estímulos. Y esa es, creo, la única forma que tenemos de economizar nuestro flujo de energía mental.

Ayssha

Pero, a veces ¿no te sientes como un autómata? Es que a mí me pasa parecido.

Diviyev

Pero eso ocurre simplemente porque tendemos a la estabilidad. Muchos dirán que no, pero de forma subconsciente trazamos líneas para definir nuestro propio camino. Queremos escribir las reglas para sentirnos cómodos en nuestro propio juego, y nos disgusta sobremanera que otros dirijan nuestra existencia, o intervengan en nuestro devenir. Rutinas, patrones, esquemas... Son una necesidad, queramos o no. ¿O acaso crees que existe la total y pura espontaneidad en alguno de nuestros actos? Tonterías, todo ha pasado antes por una serie de filtros, y ha sido enfrentado a gran cantidad de proposiciones lógicas grabadas a fuego en nuestro ser.

Ayssha

Cita de: Diviyev en 16 de Febrero de 2010, 18:42:59 PM
Pero eso ocurre simplemente porque tendemos a la estabilidad. Muchos dirán que no, pero de forma subconsciente trazamos líneas para definir nuestro propio camino. Queremos escribir las reglas para sentirnos cómodos en nuestro propio juego, y nos disgusta sobremanera que otros dirijan nuestra existencia, o intervengan en nuestro devenir. Rutinas, patrones, esquemas... Son una necesidad, queramos o no. ¿O acaso crees que existe la total y pura espontaneidad en alguno de nuestros actos? Tonterías, todo ha pasado antes por una serie de filtros, y ha sido enfrentado a gran cantidad de proposiciones lógicas grabadas a fuego en nuestro ser.

Pero al igual que necesitamos de esos patrones, necesitamos el sentirnos especiales y originales.

Diviyev

¿Y cómo consigues tú sentirte especial y original?

Ayssha

Cita de: Diviyev en 16 de Febrero de 2010, 18:48:50 PM
¿Y cómo consigues tú sentirte especial y original?

No lo consigo, pero no dejo de necesitarlo.

elNuevo

#6
Igual, el querer ser original o especial es otra de las pautas predefinidas de las que hablaba diviyev

Ayssha

Cita de: elNuevo en 16 de Febrero de 2010, 18:54:50 PM
Igual, el querer ser original o especial es otra de las pautas predefinidas de las que hablaba diviyev

Pero si es así renunciamos directamente a cualquier noción de individualidad.

elNuevo

No se, yo en estos temas me pierdo.

Pero según he entendido (no se si bien), tu te planteas unas directrices o esquema según vas a actuar durante tu vida, el querer ser original es uno de esos patrones, pero cada uno se hace una construcción propia, básicamente porque a la hora de la verdad el comportamiento de cada uno es propio.

Mas que contra la individualidad ataca a la espontaneidad de cada uno.

Ayssha

#9
Pero la pregunta sería ¿son esos patrones originales e individuales?

Diviyev

Me gustaría poder responder a esa pregunta, de veras. Además, la finalidad de este hilo no es discutir sobre lo que yo he escrito.

Cita de: Diviyev en 16 de Febrero de 2010, 18:04:40 PMVertedero intelectual. No hay que leer, sólo hay que escribir.

City17

Muy bien, allá va:

Hiato lúcido, conchita nauman.

Es lo primero que se me ha pasado por la cabeza.

Llanvier

Esto se va a convertir en el post más largo 2.

Me gusta mi barrio, me gusta mi pueblo, me cago en el examen que tengo en 2 horas y en el que tengo en 3.

SOy de allí soy de acá, maquillate, maquillate.

Diviyev

Ayer rompí aquella foto, ya ajada por el paso del tiempo, para volver a juntar cada uno de los trozos a mi antojo, con mi propio orden, sin buscarle sentido alguno a lo que estaba haciendo. El resultado fue interesante, así que comencé a hacer lo mismo con todo el álbum, y en poco tiempo había conseguido alterar, aunque sólo fuese de manera simbólica, el conjunto de causas que hacen que hoy sea lo que soy. Pero no era suficiente. Cogí toda aquella maraña de imágenes desfiguradas y, arrojándola al fuego, hice desaparecer mi pasado. Y ya sin ataduras con este mundo, cogí una pluma y comencé a escribir, sin pensar, moldeando la tinta inconscientemente, el siguiente texto:

PARTE I: MI SÍNTESIS SINTÉTICA

Me encuentro de rodillas, sangrando. No recuerdo el porqué de mi estado, pero tampoco consigo recordar nada de mi vida anterior. Sopla un viento endemoniado que me hace sentir cierto escozor en mis heridas. Una a una, pasan silbando junto a mis oídos las palabras que recita ese ser que apenas consigo ver a través del mundo reflejado en el charco formado por mi propia sangre. Me levanto, pero sigo de rodillas. Y él no se calla. Le digo que se calle, pero no se calla. Le digo que me ayude, pero no me ayuda. Le digo que me mate, y ya es otro día.

PARTE II: EL RESTO DE MÍ

Como parte de mí mismo, he de decir que no encuentro acuerdo posible con mi propio ser. Es así que he decidido rebelarme contra él, o contra mí. Él no está de acuerdo, no le parecen justas mis intenciones, pero eso a mí no me importa. No es problema mío, sino suyo. Al principio podrá oponer resistencia, pero no tardará en hincar la rodilla, y entonces escupiré en su cara. No tendré piedad, pues él no la tendría. Astuto hijo de puta, ven aquí.

PARTE III: LA OSCURIDAD DEL AMANECER

Me abre la puerta y entro en sus sombras. Me quito el abrigo y el sombrero, y espero junto al fuego mientras él sube al desván para coger ese viejo libro que llevo tanto tiempo esperando volver a ver. Es tal y como lo recordaba, tan frágil. Él se sienta frente a mí, cierra los ojos y medita un momento. Sabe a qué he venido; ambos lo sabemos. Se apaga la luz, y se extingue el fuego en un suspiro, y de repente el frío nos invade y se cuela entre nosotros. Oigo sus pasos alejándose, y en un momento ya estoy allí.

Llanvier

Tan tan tan. Viva viva la bebida!!

LA jubilación, mola mogollón.