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Un Sintecho en la Mochila [II]

Iniciado por Cheburashka, 30 de Septiembre de 2011, 13:29:15 PM

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Cheburashka

- Como habia prometido, prosigo con mi hazaña. Esta vez tenemos a un humilde hombre de tierras bajas. Se llama Gregorio Ortuño.

Datos del individuo:

Nombre: Greogorio Ortuño
Edad: 41 años
Estado civil: Viudo
Lugar de nacimiento: Asturias
Nacionalidad: Español
Hobbies: Recolectar tabaco





Historia:

Nuestro siguiente protagonista, el cual ha tenido la valentía de contar su historia para ayudar a gente en su misma situación, tuvo una vida pacífica entre cabras y montes, en un perdido valle asturiano. Al contrario de lo que todos pudiesen pensar viviendo en tan bucólico paisaje, Gregorio Ortuño, que así se llama nuestro anónimo héroe, acabó cayendo en las garras del alcohol.

"El goyeras", como así era conocido entre sus vecinos de Colloto, su pueblo, creció en el seno de una familia de rudos cabreros. A muy corta edad aprendió el arte de dominar a aquellos animales, y apenas cumplida la mayoría de edad heredaría el oficio, y se casaría con la que treinta años más tarde seguiría siendo su esposa. Una vida totalmente placentera que se vería truncada por los azares del destino.

Todo comenzó cuando Gregorio, a la vuelta de un duro día de trabajo, llegó a casa sin encontrar su plato de comida en la mesa, situación que le hizo romper en mil maldiciones.

"Bien sabe Dios que una mujer cristiana y decente tiene que tener la cena preparada a su marido. De poco no arramblo la casa a puños"

Así pues, conteniendo su fuerte ira, se hizo colérico al monte y la emprendió a golpes con los animales que allí se encontraban.

"Recuerdo que se me acercó un cabral, y tal y como venía, le encalomé un rodillazo en el morro que lo dejé frito. Después agarré a un cabritillo y lo estampé contra el suelo. Así, uno por uno, los fui dejando secos" nos reconocía con voz entrecortada

Sin embargo, este violento arrebato no tuvo su final en aquel aciago episodio. A la mañana siguiente, al volver de su jornada de pastoreo, entró a su casa y encontró a su mujer fumándose un cigarrillo.

"Juro ante Dios que nunca pondría la mano encima de mi mujer, pero poco fue que no le partí la cabeza en dos como una bellota"

Y de nuevo se apoderó de él la cólera. Culpando a la televisión de esos comportamientos indecentes de su mujer, cogió el aparato y lo lanzó monte abajo. Quemó revistas, libros y hasta aquellos folletos publicitarios en los que salían hombres ligeros de ropa. Y, como ocurrió la noche anterior, subió al monte y apalizó a todo aquel animal que se cruzase en su camino.

"Lo mismo cogía a una cabra y le molía a palos el celebro, que tiraba a un cabritillo monte abajo."

Pronto el hecho de subir al monte y emprenderla a golpes con los animales se convirtió en un hábito de su vida. No pasaba día en el que no buscase una excusa para enojarse y subir al monte a llevar a cabo tan deleznable acto.

Sin embargo, esta rutina vería su final una mañana de primavera cuando, en uno de sus viajes a la ciudad, El Goyeras se cruzase con la persona que le haría abrir los ojos. Se trataba de un minusválido que andaba pregonando la palabra de Jehovà.

"Yo salía del carrefour cuando un mermado me llamó y me dijo que Dios tenía un propósito en mi vida. Yo le dije que Dios no hablaba y menos con mermas como él. Pero pronto me hizo ver que estaba en un gran error"

El testigo de Jehovà paralítico le invitó a tomar un café y le contó que el motivo de su tullidez fue a causa de un palizón. Este testimonio hizo que se encendiese una luz en el corazón de Gregorio Ortuño, que empezó a ser consciente de que con cada uno de sus viajes al monte estaba provocando que esos animales se quedasen en el mismo estado que aquel hombre.

"Sentí como mi corazón palpitaba como una patata frita. Todo ese tiempo estaba haciendo crueldades a aquellos bichos por no arrear a mi mujer, que era la verdadera causante de la maldad"

Así fue como, a partir de aquel día, un fuerte peso de conciencia le llevó a un sinvivir continuo. Lloraba por las noches pensando en los hematomas, hemorragias y embolias que había causado a esos pobres animales, y no había torta que diese a su mujer que recompensase tanto dolor.

De este modo fue como Gregorio Ortuño, El Goyeras, cayó en el pozo del alcohol, ya que era la única manera de olvidar el profundo dolor que sentía.


Nota: Como veis, he pertenecido a Meristation. He dejado aquel foro para quedarme en el vuestro. Sobre las fotos: Quedaria cutre si las retocara, perderian su encanto.

Bodom

Yo no se como coño ayudas a nadie haciendoles fotos.

Ita

Qué pesado, macho. Que no les vamos a dar nada.

Bastardo Al Teclado

Que buena la historia, al fin un troll divertido X-D X-D

Kuranes

¿Y si ese mendigo ve lo que pones con su foto por los foros? menos mal que no se le ve la cara.

Eso sí, las historias son graciosas.

Highwind

Jajajajajajaja, qué crack. Y qué bonito es Colloto ^^
Cita de: Ringo Kid en 08 de Marzo de 2011, 22:42:09 PM
Lo que no aceptas ahora mismo es que no se quiere a las personas porque estas molen o no. Molan porque se les quiere.

aspi


why

Cita de: Highwind en 30 de Septiembre de 2011, 19:53:57 PM
Jajajajajajaja, qué crack. Y qué bonito es Colloto ^^

¿Has estado en Colloto? :-|

We're higher, we're reaching for divinity

Highwind

Cita de: why en 30 de Septiembre de 2011, 21:43:51 PM
¿Has estado en Colloto? :-|

Sí, pero sigo la temática del hilo, trolear a tope.
Cita de: Ringo Kid en 08 de Marzo de 2011, 22:42:09 PM
Lo que no aceptas ahora mismo es que no se quiere a las personas porque estas molen o no. Molan porque se les quiere.