Menú Principal
Este sitio utiliza cookies propias y de terceros. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK Más Información.

Mini relato

Iniciado por City17, 04 de Mayo de 2012, 16:47:35 PM

Tema anterior - Siguiente tema

City17

Al fin, un poco de tranquilidad. En vista de los acontecimientos, creo que nadie se merecía más que yo un alto en el camino.
No parecía fácil, después de tantos preparativos, que la empresa en la que me embarqué hace varios meses pudiera haberse completado con éxito a pesar de todos los inconvenientes, pero al tiempo no le ha quedado otra que darme la razón.

Ni siquiera las previsiones más optimistas habrían pronosticado un logro de esta categoría, y todo se lo debo a mi padre. Si me viera... Qué orgulloso estaría de su hija.

Desde mis perspectiva, el panorama es alentador:  con este triunfo, habré cambiado para siempre las vidas de todas estas personas. El impacto en sus corazones y en sus cabezas supondrá un antes y un después en sus existencias, y en las de aquellos que les rodean.

Y esto es solo el principio. Después vendrán la prensa, los políticos y la opinión pública. La comunidad internacional tendrá sus ojos puestos en lo que he conseguido hoy. Una figura de relevancia mundial, en eso me convertiré. Después de todo, puede que Warhol tuviera razón sobre las personas y sus 15 minutos de fama...

A partir de este día, se acabó. Se acabó soportar las presiones y las miradas impúdicas del cerdo de mi casero. Se acabó tener que resignarme a la póliza más económica de mi seguro sanitario. Se acabaron los interminables viajes en el interurbano hasta Long Island, y se acabó tener que soportar a la malcriada hija de los Stokes a cambio de una miseria y café y pastas por la tarde.

También se acabaron las humillaciones, los sueños frustrados y el amargo sabor de las promesas incumplidas. Donde mis hermanos fallaron, yo prevalaceré.

A lo lejos, el murmullo de una sirena rasga la perfecta nitidez del silencio. Mire por donde mire,  a mi alrededor, cuerpos y extremidades, sin vida unos y agonizantes otros, se amontonan por doquier en un macabro juego de luces y sombras. La sangre y el azulejo se funden, salpicados aquí y allá de cristales y restos de comida. Un lloro, un grito de auxilio.

No consigo divisar mi cuerpo, aunque aún parece pesar entre mis dedos el tacto metálico del detonador.

Y el mundo sabrá quién es Ayssha, hija de Dios. La ilaha illa Allah.

Zerete

Al final el asesino era el mayordomo?

wo ni i danio