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escribamos fragmentos literarios

Iniciado por milarepa, 07 de Octubre de 2007, 22:51:55 PM

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milarepa

a poder ser cortos, y decid autor y obra.

venga empiezo yo con el de bukowski del otro día, del libro factotum, el último que me he leido, si seguís pongo más fragmentos de otros autores que me gustan.

—Voy a meterme a la derecha —Manny dio un volantazo, se coló entre dos coches y se pasó el semáforo—. Vigila por si viene algún coche patrulla.
—Vale.
Manny realmente sabía manejar el cacharro. Si apostaba a los caballos igual que conducía, Manny era un ganador seguro.
—¿Estás casado, Manny?
—Qué va.
—¿Mujeres?
—A veces, pero nunca dura.
—¿Cuál es el problema?
—Una mujer es una ocupación para todo el día. Tienes que elegir entre ella o tu profesión.
—Yo creo que existe un desahogo emocional.
—Y físico también. Ellas quieren follar día y noche.
—Búscate una con la que te guste follar.
—Sí, pero si tú bebes o juegas, ellas se creen que estás despreciando su amor.
—Búscate una a la que le guste beber, jugar y follar.
—¿Quién quiere una mujer así?

:*
:-*

Jaifman

Cuidado contiene spoilers del final de la Biblia









AMEN





:))))

milarepa

os pongo otro, Khalil Gibran, en respuesta a sus problemas de corazón.-

...Sin embargo mi dolor no es físico. Hay algo en mí que no consigo hacer que salga.Todo lo que hago me parece falso, comparado con lo que podría estar haciendo. Es como si llevase años esperando un hijo y ahora esa criatura no consiguiera nacer; siempre estoy en continuo trabajo de parto, pero aun así nada nace. Si ese algo que preciso manifestar al mundo no aparece trás mi muerte, volveré a renacer; renaceré tantas veces como sean necesarias, hasta que por fin logre expresar lo que quiera...

:*
:-*

boneslx

Guion torrente 2:

niño: Señor torrente, puedo entrenar al perro si usted quiere?
torrente: Anda vete a entrenar a ¡tu puta madre¡

Keke

¡Cómo tira de nosotros! Ningún aire nos parece tan fino como el de nuestra tierra; ningún césped más tierno que el suyo; ninguna música comparable a la de sus arroyos. Pero... ¿no hay en esa succión de la tierra una venenosa sensualidad? Tiene algo de fluido físico, orgánico, casi de calidad vegetal, como si nos prendieran a la tierra sutiles raíces. Es la clase de amor que invita a disolverse. A ablandarse. A llorar. El que se diluye en melancolía cuando plañe la gaita. Amor que se abriga y se repliega más cada vez hacia la mayor intimidad; de la comarca al valle nativo; del valle al remanso donde la casa ancestral se refleja; del remanso a la casa; de la casa al rincón de los recuerdos.

Todo eso es muy dulce, como un dulce vino. Pero también, como en el vino, se esconden en esa dulzura embriaguez e indolencia.

A tal manera de amar, ¿puede llamarse patriotismo? Si el patriotismo fuera la ternura afectiva, no sería el mejor de los humanos amores. Los hombres cederían en patriotismo a las plantas, que les ganan en apego a la tierra. No puede ser llamado patriotismo lo primero que en nuestro espíritu hallamos a mano. Es elemental impregnación en lo telúrico. Tiene que ser, para que gane la mejor calidad, lo que esté cabalmente al otro extremo, lo más difícil; lo más depurado de gangas terrenas; lo más agudo y limpio de contornos; lo más invariable. Es decir, tiene que clavar sus puntales, no en lo sensible, sino en lo intelectual.

Bien está que bebamos el vino dulce de la gaita, pero sin entregarle nuestros secretos. Todo lo que es sensual dura poco. Miles y miles de primaveras se han marchitado, y aún dos y dos siguen sumando cuatro, como desde el origen de la creación. No plantemos nuestros amores esenciales en el césped que ha visto marchitar tantas primaveras; tendámoslos, como líneas sin peso y sin volumen, hacia el ámbito eterno donde cantan los números su canción exacta.

La canción que mide la lira, rica en empresas porque es sabia en números.

* * *

Así, pues, no veamos en la patria el arroyo y el césped, la canción y la gaita; veamos un destino, una empresa. La patria es aquello que, en el mundo, configuró una empresa colectiva. Sin empresa no hay patria; sin la presencia de la fe en un destino común, todo se disuelve en comarcas nativas, en sabores y colores locales. Calla la lira y suena la gaita. Ya no hay razón –si no es, por ejemplo, de subalterna condición económica– para que cada valle siga unido al vecino. Enmudecen los números de los imperios –geometría y arquitectura– para que silben su llamada los genios de la disgregación, que se esconden bajo los hongos de cada aldea.


José Antonio Primo de Rivera - Obras Completas (Patria: La Gaita y la lira)

Keke

Sangre que no se desborda,
juventud que no se atreve,
ni es sangre, ni es juventud,
ni relucen, ni florecen.
Cuerpos que nacen vencidos,
vencidos y grises mueren:
vienen con la edad de un siglo,
y son viejos cuando vienen.



La juventud siempre empuja,
la juventud siempre vence,
y la salvación de España
de su juventud depende.



La muerte junto al fusil,
antes que se nos destierre,
antes que se nos escupa,
antes que se nos afrente
y antes que entre las cenizas
que de nuestro pueblo queden,
arrastrados sin remedio
gritemos amargamente:
¡Ay España de mi vida,
ay España de mi muerte!


Miguel Hernádez - Llamo a la Juventud

makbetz

Tesis numero 2:

Las imágenes que se han desprendido de cada aspecto de la vida se fusionan en un curso común, donde la unidad de esta vida ya no puede ser restablecida. La realidad considerada parcialmente se despliega en su propia unidad general en tanto que seudo-mundo aparte, objeto de mera contemplación. La especialización de las imágenes del mundo se encuentra, consumada, en el mundo de la imagen hecha autónoma, donde el mentiroso se miente a sí mismo. El espectáculo en general, como inversión concreta de la vida, es el movimiento autónomo de lo no-viviente

Nena_Babs

#7

- El Castillo del Silencio está justo detrás de la próxima subida.

Emocionado ante la idea de ver el Castillo, el caballero apresuró el paso. Llegó a la cima del monte sin aliento. Era verdad, el castillo se veía a lo lejos, bloqueando el sendero por completo. El caballero les confesó a Ardilla y a Rebeca que estaba decepcionado. Había esperado una estructura más elegante. En lugar de eso, el Castillo del Silencio parecía uno más.

Rebeca rió y dijo:

- Cuando aprendáis a aceptar en lugar de esperar, tendréis menos decepciones.

El caballero asintió ante la sabiduría de estas palabras.

- He pasado casi toda mi vida decepcionándome. Recuerdo que, estando en la cuna, pensaba que era el bebé más bonito del mundo. Entonces mi niñera me miró y me dijo: "Tenéis una cara que sólo una madre podría amar". Me sentí decepcionado por ser feo en lugar de hermoso, y me decepcionó que la niñera fuera tan poco amable.
- Si realmente os hubierais sentido hermoso, no os hubiera importado lo que ella dijo. No os hubierais sentido decepcionado – Explicó Ardilla.

Esto tenía sentido para el caballero

- Estoy empezando a pensar que los animales son más listos que las personas.
- El hecho de que podáis decir eso os hace tan listos como nosotros – Replicó Ardilla.
- No creo que todo esto tenga que ver con ser listo –Dijo Rebeca-. Los animales aceptan y los humanos esperan. Nunca oiréis a un conejo decir: "Espero que el sol salga esta mañana para poder ir al lago a jugar". Si el sol no sale, no le estropeará el día al conejo. Es feliz siendo un conejo.


"El caballero de la armadura oxidada" - Robert Fisher (Capítulo IV: El castillo del Silencio)