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Café-bar Las ánimas de Offtopicalia

Iniciado por Teniente_Repley, 23 de Abril de 2007, 03:03:58 AM

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munduan galduta


Cita de: le_banner en 22 de Junio de 2009, 23:25:04 PM
¿Si te digo que has ganado te vas a tomar por culo?

Loeva

Cita de: munduan galduta en 11 de Agosto de 2009, 03:32:51 AM
Cita de: Tentacle Sex en 11 de Agosto de 2009, 03:27:40 AM
Cita de: Kuranes en 11 de Agosto de 2009, 02:49:49 AM
rusas

8)~

He visto tu tuenti, y he visto las fotos de la quedada. Uajaja.

En... entonces me has... me has visto a mí haciendo aquello. Yo... yo no quería, me obligaron... :'(


Cita de: Citru en 13 de Junio de 2009, 18:23:55 PM
Si este hilo lo hubiese abierto yo en vez de Yusuke seguro que os habríais echado todos encima de mí. Y no, no soy victimista. Allá vosotros con vuestra nula objetividad.

wo ni i danio

que sepais que ahora mas molo y aprovecho este hilo-bar para decir que me he comprado una batidora de esas de vaso tipo americana capaz de picar el hielo con la que hago batidos, granizados y cócteles alcohólicos varios

una batidora de vaso:



tambien me he comprado una maquina de cortar choped, no tiene glamour de pub pero me salen unas patatas fritas de freiduria como dios manda: una parte blanda, una con burbujitas y un cachito un poco churruscadas y crujientes al maximo


proximamente fotos

gitanocondinero

Cita de: wo ni i danio en 11 de Agosto de 2009, 09:08:51 AM
tambien me he comprado una maquina de cortar choped, no tiene glamour de pub pero me salen unas patatas fritas de freiduria como dios manda: una parte blanda, una con burbujitas y un cachito un poco churruscadas y crujientes al maximo


proximamente fotos

cuando le quede poco al choped utiliza un palo para achucharle en vez de la mano  :)

Chino Puteiro

Ere un gufi sosio

wo ni i danio

Cita de: gitanocondinero en 11 de Agosto de 2009, 11:07:39 AM
Cita de: wo ni i danio en 11 de Agosto de 2009, 09:08:51 AM
tambien me he comprado una maquina de cortar choped, no tiene glamour de pub pero me salen unas patatas fritas de freiduria como dios manda: una parte blanda, una con burbujitas y un cachito un poco churruscadas y crujientes al maximo


proximamente fotos

cuando le quede poco al choped utiliza un palo para achucharle en vez de la mano  :)
¿usuario de maquina de cortar choped?? X-D, la maquina tiene un "cogedor" para no poner las manos, pero no llega al fondo del todo

hay un momento donde la cosa a cortar tiene tan poco volumen,  que la cuchilla se la lleva por delante y se pone a dar vueltas cual satelite loco.


Tentacle Sex

Casi muero anoche. Pero de verdad, de verdad. Ay. Quizá lo cuente después, cuando me relaje.  :-D

Bodom

Cita de: Tentacle Sex en 24 de Agosto de 2009, 00:18:20 AM
Casi muero anoche. Pero de verdad, de verdad. Ay. Quizá lo cuente después, cuando me relaje.  :-D
no me seas incognitas cabron :agh:

Chino Puteiro

Ere un gufi sosio

Lillis

Cita de: Tentacle Sex en 24 de Agosto de 2009, 00:18:20 AM
Casi muero anoche. Pero de verdad, de verdad. Ay. Quizá lo cuente después, cuando me relaje.  :-D

¿Otra vez? Al final creeré en la inmortalidad...

Loeva

Cita de: Chino Puteiro en 24 de Agosto de 2009, 01:25:55 AM
espero que sea breve mamon

Si lo cuenta él, ni el simple hecho de mirar la hora es breve. xD


Cita de: Citru en 13 de Junio de 2009, 18:23:55 PM
Si este hilo lo hubiese abierto yo en vez de Yusuke seguro que os habríais echado todos encima de mí. Y no, no soy victimista. Allá vosotros con vuestra nula objetividad.

elNuevo

hola, es la primera vez que leo/posteo en este hilo
:palomitas:

lol

Tengo sueño pero no quiero dormir :( .


Atentamente: lol

Tentacle Sex

Salí del trabajo a las 23:00. Tenía una fiesta planeada en el sur de la isla. No en el sur de los locales, las piscinas, y los hoteles. Hablo de un sur mucho más recóndito, un sur salvaje de montañas peladas y playas vírgenes. Sin hospitales, ni cuerpos de seguridad, ni cobertura. Un lindo vacío, a veces. Allí acampamos, pescamos, y en definitiva, descansamos de la masificación y de las prisas. Lo necesitaba, aún a sabiendas de que llegaría tarde, y que tenía que volver para el día siguiente.

Conté como acompañando a mi colega Pablo. Él también recién salía de trabajar, y dio la casualidad de que organizó otra fiesta en la playa vecina. Y después de mil despistes, y una torcida hoja de ruta con las guaguas, alcanzamos "Playa de las mujeres", mi destino. Nos encontramos con cinco o seis, todos apalancados. No me gustó el cuadro, así que les intenté convencer para que fueran a "Montaña arena" con nosotros, pero allí se quedaron.

El camino a pie fue desastroso, turnándonos la linterna, y haciendo equilibrio con los vinos por los barrancos. Finalmente llegamos, y el grupo había crecido. No conocía a nadie, pero fue fácil integrarse. Gente generosa. Me creyeron argentino, y pensaban que mentía cuando les decía que era de aquí. Me instalaron una caseta que les sobraba, pues me convencieron rápidamente para quedarme allí hasta la madrugada del domingo.

El día transcurrió simpático. Me escondí de los reporteros de Callejeros (pronto saldrá la playa en Cuatroº), y no comí apenas nada. Un sándwich para cenar me bastó, y finalmente resultaría que el jamón estaba malo.

Bien, ahora viene lo importante. Eran casi las cuatro de la madrugada. Todos dormían, pero yo no podía descansar más, me tenía que ir. Cogí mi móvil, me vestí con los vaqueros, y me armé con la linterna. Llegué a uno de los extremos de la playa. Pensé, tonto de mí, que el camino por el que eché la última vez era muy problemático, y que sería mejor tirar por el otro sendero.    Allí me vi prontamente por un pasillo estrecho entre una pared de rocas, y un acantilado de más de diez metros. Avanzaba de lado. La luz de la linterna palidecía la silueta de la montaña, en lugar de definir las formas con las que me iba tropezando; seguían siendo sombras, pero blancas. Aún así era un alivio contar con luz.

Conforme avanzaba el trayecto empeoraba. El pasillo era cada vez más estrecho, y el viento me empujaba progresivamente con más fuerza. En cualquier momento caería del precipicio. Me asusté, empecé a sudar y a respirar de forma irregular. Iba a volverme para subir por la ruta que rechacé. Pero me desgracié. Resbalé por aquel pasillo, que ahora me conducía hacia abajo. Corría sin poder frenarme por él. Agité la linterna y comprobé que en ese instante me hallaba entre dos acantilados. No podía parar, y si caía me mataba seguro. Y choqué contra un muro que tenía de frente. El camino estaba cortado, y no podía volver atrás. Si lo hubiera intentado, lo más probable es que aquel pasillo se hubiera desarmado, y yo con él.

Me repetiré: estaba en la negrura, sólo podía ver aquello que estaba a un palmo de mí. Tenía que ascender por la verticalidad de aquella pared que me frenó. Eran así como cinco metros, pero como cayese, lo haría también por los diez metros "sumantes" del acantilado. Descansé los nervios en aquella estrechez. Me temblaban las rodillas. Después de vacilar por diez minutos más en aquella posición, empecé a escalar. La linterna la tenía sujeta en la frente, y sólo veía parcialmente mis manos, agarrándose a las rocas. Al fondo se escuchaba el sonido descarnado de las olas rompiendo contra las rocas, escuchaba el eco del abismo en el que me vería sumido como no tuviera suerte. Lentamente, y parándome siempre que el viento apretado, subí tres metros. Luego se me fundió la linterna. Me alarmé. Estaba escalando a ciegas, muy lejos del suelo. El mar crujía entonces con mayor avidez, o eso me pareció. El viento gritaba. Con una de mis manos palpaba las rocas que estaban por encima de mi cabeza, comprobaba así que no se fueran a desprender en caso de apoyarme en ellas. Fueron los dos metros más terribles de mi vida.

Cuando alcancé cierta horizontalidad, me percaté (todavía a oscuras) que la superficie era de picón, y era posible que me hiciera resbalar hacia el despeñadero que sufría por abandonar. Me elevé por él a cuatro patas, la gravilla efectivamente me hacía retroceder, pero por fortuna fui más rápido.

En paradero desconocido, pero en la planicie, lo primero que hice fue estrellar la linterna contra el suelo. Era la primera vez que llamaba "hija de puta" a una linterna. Irónicamente, cuando chocó se volvió a encender. Así que la recogí. Intenté ponerme en contacto con una amiga, pero no encontramos cobertura, y finalmente me quedé sin batería. Me hallaba ahora en aquellas montañas peladas. Aquellas de tierra rojiza y salpimentada con matorrales y escombros. Cadenas enteras de ellas. Temía que fuera por el camino incorrecto y que me estuviera dirigiendo más hacia el sur. Subí y bajé por muchas montañas así. Tenía el cuerpo arañado, y los brazos se me hundían casi por completo en la tierra. Volví a quedarme sin luz, pero recordé que apretando cierto botón, me alumbraría con una tímida luz roja parpadeante. Y así continué, atravesando sombras, a veces negras, y otras rojas.

Caí rodando por una de las montañas. Estaba sangrando, pero no sabía por dónde. Me entró tierra en la boca, la sentía incrustada entre mis dientes. La sed me dolía. Tenía el cuerpo cubierto de polvo. Me provoqué y eché un buche de jamón york. Pero qué carajo, no tenía nada mejor que hacer que caminar, trepar, y desprenderme. Así seguí. Finalmente, y con muchos esfuerzos, di con la carretera. No sabía por qué sentido dirigirme, y lo eché a suertes. Me encontraba con coches. Les quería preguntar por mi paradero, pero sólo se rieron de mí y me tiraron cosas. Así hasta tres. No obstante, me topé con un cartel. Tuve que subirme a él y alumbrarlo con la linterna de luz roja: "Montaña Bea". La buena noticia es que cogí el sentido correcto de la carretera, la mala era que me había pasado la parada.

Encontré la parada, sonriente. Sin embargo, algo me inquietaba. En la montaña más próxima, en su cima, veía la figura de un árbol, y la de un hombre largo-largo-largo. Era tan largo que me resultaba demasiado tétrico el cuadro. Y no paraba de caminar de derecha a izquierda. Quedaban supuestamente veinte minutos para que pasara la guagua, y pensé que lo mejor sería no quitarle el ojo a aquel sujeto. Pasaron los veinte minutos. Él seguía allí. Escuché el sonido de un vehículo aproximándose. Creí que sería la guagua, y no. Sin embargo, cuando repuse la vista nuevamente hacia donde mi estirado amigo, me alarmé cuando comprobé que ya no estaba. Me asusté. Cogí un palo con claras intenciones de querer usarlo para defenderme.

La guagua me pilló por sorpresa. Me deslumbró con sus focos. El chófer y yo nos miramos cara a cara a través de la puerta. Me vio lleno de tierra, sudado, y con un palo. Huyó, y no es para menos. En ese momento me desmotivé, tiré el palo, y me expuse frente a la parada esperando a que aquel gólem famélico me comiese. Y a los diez minutos vi cómo se aproximaba otra guagua. Me cambié la camisa rápidamente por la mía de pijama, creyendo que tal vez el primer chófer avisara al segundo de mi existencia. Y al fin subí, hecho añicos y con una camiseta con dibujos de pinocho.

Detrás de mí subió un hombre, poco después de que me acomodara, y antes de que arrancara el chófer. Era un hombre largo-largo-largo. La guagua sólo la ocupábamos los tres, y él se vino a sentar detrás de mí. La guagua empezó a moverse, y el hombre me habló:

-¿Cuánto tiempo llevabas en la parada?

-Más de media hora.

-¿Tenías un palo?

-Sí.

-¿Por qué?

-Por si me atacaba un perro salvaje.

-Estuve a punto de llamar a la policía.

-Si no querías encontrarte con perros, haber llamado a la perrera.

-No me haces gracia.

-Déjame, que estoy sangrando.

No volvimos a dirigirnos palabra. Luego entró un kinki borracho que empezó a pedirles dinero a los pasajeros para un supuesto bocadillo. Su tono se hizo amenazador. Me preguntó:

-Tienes dinero.

-No, mírame. Estoy sangrando. (Qué obsesión la mía.)

Enternecí al resto de kinkis de la guagua, y le dijeron que no se metiera con gente tan desgraciada, que estaba hecho unos trapos, y que si no tenía cojones de meterse con ellos. Al final el chaval se marchó en la siguiente parada.

Llegué a mi casa, me duché, y me puse a trabajar.



PD. La sangre era de la espalda, un hombro, y de dentro de las uñas.

PPD. Lo escribí sobre la marcha. No pienso corregirlo.

Kuranes

CitarCogí un palo con claras intenciones de querer usarlo para defenderme.

Esa frase estaría bien si fuera el hombre largo el que hubiera cogido el palo. Hubiera sido mejor: cogí un palo con intenciones de usarlo para defenderme.

Sé que es aburrido revisar los borradores, pero ayuda al lector.