Menú Principal
Este sitio utiliza cookies propias y de terceros. Si contina navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK Ms Informacin.

Isaac Asimov - La última pregunta

Iniciado por San_339, 18 de Enero de 2010, 21:31:28 PM

Tema anterior - Siguiente tema

San_339

La Última Pregunta

Isaac Asi­mov

La última pre­gunta se for­muló por primera vez, medio en broma, el 21 de mayo de 2061, en momen­tos en que la humanidad (tam­bién por primera vez) se bañó en luz. La pre­gunta llegó como resul­tado de una apuesta por cinco dólares hecha entre dos hom­bres que bebían cerveza, y sucedió de esta manera:

Alexan­der Adell y Bertram Lupov eran dos de los fieles asis­tentes de Multivac.

Den­tro de las dimen­siones de lo humano sabían qué era lo que pasaba detrás del ros­tro frío, parpadeante e inter­mi­ten­te­mente lumi­noso –kilómet­ros y kilómet­ros de ros­tro– de la gigan­tesca com­puta­dora. Al menos tenían una vaga noción del plan gen­eral de cir­cuitos y retrans­mirores que desde hacía mucho tiempo habían super­ado toda posi­bil­i­dad de ser dom­i­na­dos por una sola persona.

Mul­ti­vac se autoa­justaba y auto­cor­regía. Así tenía que ser, porque nada que fuera humano podía ajus­tarla y cor­re­girla con la rapi­dez sufi­ciente o siquiera con la efi­ca­cia sufi­ciente. De man­era que Adell y Lupov atendían al mon­stru­oso gigante sólo en forma lig­era y super­fi­cial, pero lo hacían tan bien como podría hac­erlo cualquier otro hom­bre. La ali­menta­ban con infor­ma­ción, adapt­a­ban las pre­gun­tas a sus necesi­dades y tra­ducían las respues­tas que aparecían. Por cierto, ellos, y todos los demás asis­tentes tenían pleno dere­cho a com­par­tir la glo­ria de Multivac.

Durante décadas, Mul­ti­vac ayudó a dis­eñar naves y a trazar las trayec­to­rias que per­mi­tieron al hom­bre lle­gar a la Luna, a Marte y a Venus, pero después de eso, los pobres recur­sos de la Tierra ya no pudieron ser­les de util­i­dad a las naves. Se nece­sitaba demasi­ada energía para los via­jes lar­gos y pese a que la Tierra explotaba su car­bón y uranio con cre­ciente efi­ca­cia había una can­ti­dad lim­i­tada de ambos.

Pero lenta­mente, Mul­ti­vac aprendió lo sufi­ciente como para respon­der a las pre­gun­tas más com­ple­jas en forma más pro­funda, y el 14 de mayo de 2061 lo que hasta ese momento era teoría se con­vir­tió en realidad.

La energía del Sol fue alma­ce­nada, mod­i­fi­cada y uti­lizada direc­ta­mente en todo el plan­eta. Cesó en todas partes el hábito de que­mar car­bón y fisionar uranio y toda la Tierra se conectó con una pequeña estación –de un kilómetro y medio de diámetro– que cir­cund­aba el plan­eta a mitad de dis­tan­cia de la Luna, para fun­cionar con rayos invis­i­bles de energía solar.

Siete días no habían alcan­zado para empañar la glo­ria del acon­tec­imiento, y Adell y Lupov final­mente lograron escapar de la cel­e­bración pública, para refu­gia­rse donde nadie pen­saría en bus­car­los: en las desier­tas cámaras sub­ter­ráneas, donde se veían partes del poderoso cuerpo enter­rado de Mul­ti­vac. Sin asis­tentes, ociosa, clasi­f­i­cando datos con clicks sat­is­fe­chos y pere­zosos, Mul­ti­vac tam­bién se había ganado sus vaca­ciones y los asis­tentes la respeta­ban y orig­i­nal­mente no tenían inten­ción de perturbarla.

Se habían lle­vado una botella, y su única pre­ocu­pación en ese momento era rela­jarse y dis­fru­tar de la bebida.

- Es asom­broso, cuando uno lo piensa –dijo Adell. En su ros­tro ancho se veían huel­las de can­san­cio, y removió lenta­mente la bebida con una var­illa de vidrio,

obser­vando el movimiento de los cubos de hielo en su inte­rior. — Toda la energía que podremos usar de ahora en ade­lante, gratis. Sufi­ciente energía, si quisiéramos emplearla, como para der­re­tir a toda la Tierra y con­ver­tirla en una enorme gota de hierro líquido impuro, y no echar de menos la energía empleada.

Toda la energía que podremos usar por siem­pre y siem­pre y siempre.

Lupov ladeó la cabeza. Tenía el hábito de hac­erlo cuando quería opon­erse a lo que oía, y en ese momento quería opon­erse; en parte porque había tenido que lle­var el hielo y los vasos.

- No para siem­pre –dijo.

- Ah, vamos, prác­ti­ca­mente para siem­pre. Hasta que el Sol se apague, Bert.

- Entonces no es para siempre.

- Muy bien, entonces. Durante miles de mil­lones de años. Veinte mil mil­lones, tal vez. ¿Estás satisfecho?

Lupov se pasó los dedos por los esca­sos cabel­los como para ase­gu­rarse de que todavía le qued­a­ban algunos y tomó un pequeño sorbo de su bebida.

- Veinte mil mil­lones de años no es 'para siempre'.

- Bien, pero super­ará nues­tra época ¿verdad?

- Tam­bién la super­arán el car­bón y el uranio.

- De acuerdo, pero ahora podemos conec­tar cada nave espa­cial indi­vid­ual­mente con la Estación Solar, y hacer que vaya y regrese de Plutón un mil­lón de veces sin que teng­amos que pre­ocu­parnos por el com­bustible. No puedes hacer eso con car­bón y uranio. Pregún­tale a Mul­ti­vac, si no me crees.

- No nece­sito pre­gun­tarle a Mul­ti­vac. Lo sé. — Entonces deja de quitarle méri­tos a lo que Mul­ti­vac ha hecho por nosotros –dijo Adell, malhumorado-. Se portó muy bien.

- ¿Quién dice que no? Lo que yo sostengo es que el Sol no durará  eter­na­mente. Eso es todo lo que digo. Esta­mos a salvo por veinte mil mil­lones de años, pero ¿y luego? –Lupov apuntó con un dedo tem­bloroso al otro. — Y no me digas que nos conectare­mos con otro Sol.

Durante un rato hubo silen­cio. Adell se llev­aba la copa a los labios sólo de vez en cuando, y los ojos de Lupov se cer­raron lenta­mente. Descansaron.

De pronto Lupov abrió los ojos.

- Pien­sas que nos conectare­mos con otro Sol cuando el nue­stro muera, ¿verdad?

- No estoy pen­sando nada.

- Seguro que estás pen­sando. Eres malo en lóg­ica, ése es tu prob­lema. Eres

como ese tipo del cuento a quien lo soprendió un chap­ar­rón, cor­rió a refu­gia­rse en un monte y se paró bajo un árbol. No se pre­ocu­paba porque pens­aba que cuando un árbol estu­viera total­mente mojado, sim­ple­mente iría a guare­cerse bajo otro.

- Entiendo –dijo Adell-, no grites. Cuando el Sol muera, las otras estrel­las habrán muerto también.

- Por supuesto –mur­muró Lupov-. Todo comenzó con la explosión cós­mica orig­i­nal, fuera lo que fuese, y todo ter­mi­nará cuando todas las estrel­las se extin­gan. Algu­nas se agotan antes que otras. Por Dios, los gigantes no durarán cien mil­lones de años. El Sol durará veinte mil mil­lones de años y tal vez las enanas durarán cien mil mil­lones por mejores que sean. Pero en un tril­lón de años estare­mos a oscuras. La entropía tiene que incre­men­tarse al máx­imo, eso es todo.

- Sé todo lo que hay que saber sobre la entropía –dijo Adell, tocado en su amor propio.

- ¡Qué vas a saber!

- Sé tanto como tú.

- Entonces sabes que todo se extin­guirá algún día.

- Muy bien. ¿Quién dice que no?

- Tú, grandísimo tonto. Dijiste que teníamos toda la energía que nece­sitábamos, para siem­pre. Dijiste 'para siempre'.

Esa vez le tocó a Adell oponerse.

- Tal vez podamos recon­struir las cosas algún día.

- Nunca.

- ¿Por qué no? Algún día.

- Nunca.

- Pregún­tale a Multivac.

- Pregún­tale tú a Mul­ti­vac. Te desafío. Te apuesto cinco dólares a que no es posible.

Adell estaba lo sufi­cien­te­mente bor­ra­cho como para inten­tarlo y lo sufi­cien­te­mente sobrio como para tra­ducir los sím­bo­los y opera­ciones nece­sarias para for­mu­lar la pre­gunta que, en pal­abras, podría haber cor­re­spon­dido a esto: ¿Podrá la humanidad algún día, sin el gasto neto de energía, devolver al Sol toda su juven­tud aún después que haya muerto de viejo?

O tal vez podría reducirse a una pre­gunta más sim­ple, como ésta: ¿Cómo puede dis­minuirse masi­va­mente la can­ti­dad neta de entropía del universo?

Mul­ti­vac enmude­ció. Los lentos res­p­lan­dores oscuros cesaron, los clicks dis­tantes de los trans­misores terminaron.

Entonces, mien­tras los asus­ta­dos téc­ni­cos sen­tían que ya no podían con­tener más el aliento, el teletipo adjunto a la com­puta­dora cobró vida repentinamente.

Aparecieron cinco pal­abras impre­sas: DATOS INSUFICIENTES PARA RESPUESTA ESCLARECEDORA.

- No hay apuesta –mur­muró Lupov. Salieron apresuradamente.

A la mañana sigu­iente, los dos, con dolor de cabeza y la boca pas­tosa, habían olvi­dado el incidente.

—————

Jer­rodd, Jer­ro­dine y Jer­rodette I y II observ­a­ban la ima­gen estrel­lada en el

visi­plato mien­tras com­pleta­ban el pasaje por el hipere­s­pa­cio en un lapso fuera delas dimen­siones del tiempo. Inmedi­ata­mente, el uni­forme de polvo de estrel­las dio paso al pre­do­minio de un único disco de már­mol, bril­lante, centrado.

- Es X-23 — dijo Jer­rodd con con­fi­anza. Sus manos del­gadas se entre­lazaron con fuerza detrás de su espalda y los nudil­los se pusieron blancos.

Las pequeñas Jer­rodettes, niñas ambas, habían exper­i­men­tado el pasaje por el hipere­s­pa­cio por primera vez en su vida. Con­tu­vieron sus risas y se per­sigu­ieron loca­mente alrede­dor de la madre, gritando:

- Hemos lle­gado a X-23... hemos lle­gado a X-23... hemos lle­gado a X-23... hemos llegado...

- Tran­quilas, niñas –dijo ráp­i­da­mente Jerrodine-. ¿Estás seguro, Jerrodd?

- ¿De qué hay que estar seguro? –pre­guntó Jer­rodd, echando una mirada al tubo de metal justo debajo del techo, que ocu­paba toda la lon­gi­tud de la habitación y desa­parecía a través de la pared en cada extremo. Tenía la misma lon­gi­tud que la nave.

Jer­rodd sabía poquísimo sobre el grueso tubo de metal excepto que se llam­aba Microvac, que uno le hacía pre­gun­tas si lo deseaba; que aunque uno no se las hiciera de todas man­eras cumplía con su tarea de con­ducir la nave hacia un des­tino pre­fi­jado, de abaste­cerla de energía desde alguna de las diver­sas esta­ciones de Energía Sub­galác­tica y de com­putar las ecua­ciones para los saltos hiperespaciales.

Jer­rodd y su familia no tenían otra cosa que hacer sino esperar y vivir en los cómo­dos sec­tores res­i­den­ciales de la nave.

Cierta vez alguien le había dicho a Jer­rodd, que el 'ac' al final de 'Microvac' quería decir 'com­puta­dora análoga' en inglés antiguo, pero estaba a punto de olvi­dar incluso eso.

Los ojos de Jer­ro­dine esta­ban húme­dos cuando miró el visiplato.

- No puedo evi­tarlo. Me siento extraña al salir de la Tierra.

- ¿Por qué, caramba? –pre­guntó Jerrodd-. No teníamos nada allí. En X-23 ten­dremos todo. No estarás sola. No serás una pio­nera. Ya hay un mil­lón de per­sonas en ese plan­eta. Por Dios, nue­stros bis­ni­etos ten­drán que bus­car nuevos mun­dos porque lle­gará el día en que X-23 estará super­poblado. –Luego agregó, despues de una pausa reflex­iva: — Te ase­guro que es una suerte que las com­puta­do­ras hayan desar­rol­lado via­jes inter­este­lares, con­siderando el ritmo al que aumenta la raza.

- Lo sé, lo sé –respondió Jer­ro­dine con tristeza.

Jer­rodette Ie dijo de inmediato:

- Nues­tra Microvac es la mejor Microvac del mundo.

- Eso creo yo tam­bién –repuso Jer­rodd, des­or­denán­dole el pelo.

Era real­mente una sen­sación muy agrad­able tener una Microvac propia y Jer­rodd estaba con­tento de ser parte de su gen­eración y no de otra. En la juven­tud de su padre las únicas com­puta­do­ras eran unas enormes máquinas que ocu­pa­ban un espa­cio de ciento cin­cuenta kilómet­ros cuadra­dos. Sólo había una por plan­eta. Se llam­a­ban ACs Plan­e­tarias. Durante mil años habían cre­cido con­stan­te­mente en tamaño y luego, de pronto, llegó el refi­namiento. En lugar de tran­si­s­tores hubo válvu­las mol­e­c­u­lares, de man­era que hasta la AC Plan­e­taria más grande podía colo­carse en una nave espa­cial y ocu­par sólo la mitad del espa­cio disponible.

Jer­rodd se sen­tía eufórico siem­pre que pens­aba que su propia Microvac per­sonal era muchísimo más com­pleja que la antigua y prim­i­tiva Mul­ti­vac que por primera vez había domado al Sol, y casi tan com­pli­cada como una AC Plan­e­taria de la Tierra (la más grande) que por primera vez resolvió el prob­lema del viaje hipere­s­pa­cial e hizo posi­bles los via­jes a las estrel­las. — Tan­tas estrel­las, tan­tos plan­e­tas –sus­piró Jer­ro­dine, inm­ersa en sus pro­pios pen­samien­tos-. Supongo que las famil­ias seguirán emi­grando siem­pre a nuevos plan­e­tas, tal como lo hace­mos nosotros ahora.

- No siem­pre –respondió Jer­rodd, con una sonrisa-. Todo esto ter­mi­nará algún día, pero no antes de que pasen bil­lones de años. Muchos bil­lones. Hasta las estrel­las se extinguen, ¿sabes? Ten­drá que aumen­tar la entropía.

- ¿Qué es la entropía, papá? –pre­guntó Jer­rodette II con voz aguda.

- Entropía, querida, es sólo una pal­abra que sig­nifica la can­ti­dad de des­gaste del uni­verso. Todo se des­gasta, como sabrás, por ejem­plo tu pequeño robot walki­etalkie, ¿recuerdas?

- ¿No puedes pon­erle una nueva unidad de energía, como a mi robot?

- Las estrel­las son unidades de energía, querida. Una vez que se extinguen, ya no hay más unidades de energía.

Jer­rodette Ie lanzó un chill­ido de inmediato.

- No las dejes, papá. No per­mi­tas que las estrel­las se extingan.

- Mira lo que has hecho –susurró Jer­ro­dine, exas­per­ada. — ¿Cómo podía saber que iba a asus­tarla? –respondió Jer­rodd tam­bién en un susurro.

- Pregún­tale a la Microvac –gimió Jer­rodette I-. Pregún­tale cómo volver a encen­der las estrellas.

- Vamos –dijo Jerrodine-. Con eso se tran­quil­izarán. -(Jer­rodette II ya se estaba echando a llo­rar, también).

Jer­rodd se encogió de hombros.

- Ya está bien, queri­das. Le pre­gun­taré a Microvac. No se pre­ocu­pen, ella nos lo dirá.

Le pre­guntó a la Microvac, y agregó rápidamente:

- Imprimir la respuesta.

Jer­rodd retiró la del­gada cinta de celu­film y dijo ale­gre­mente: — Miren, la Microvac dice que se ocu­pará de todo cuando llegue el momento, y que no se preocupen.

Jer­ro­dine dijo:

- Y ahora, niñas, es hora de acostarse. Pronto estare­mos en nue­stro nuevo hogar.

Jer­rodd leyó las pal­abras en el celu­film nue­va­mente antes de destruirlo:

DATOS INSUFICIENTES PARA RESPUESTA ESCLARECEDORA.

Se encogió de hom­bros y miró el visi­plato. El X-23 estaba cerca.

VJ-23X de Lameth miró las negras pro­fun­di­dades del mapa tridi­men­sional en pequeña escala de la Galaxia y dijo:

- ¿No será una ridiculez que nos pre­ocupe tanto la cuestión?

MQ-17J de Nicron sacudió la cabeza.

- Creo que no. Sabes que la Galaxia estará llena en cinco años con el actual ritmo de expansión.

Los dos parecían jóvenes de poco más de veinte años. Ambos eran altos y de for­mas perfectas.

- Sin embargo, dijo VJ-23X– me resisto a pre­sen­tar un informe pes­imista al Con­sejo Galáctico.

- Yo no pen­saría en pre­sen­tar ningún otro tipo de informe. Ten­emos que inqui­etar­los un poco. No hay otro remedio.

VJ-23X sus­piró.

- El espa­cio es infinito. Hay cien bil­lones de galax­ias disponibles.

- Cien bil­lones no es infinito, y cada vez se hace menos infinito. ¡Pién­salo! Hace veinte mil años, la humanidad resolvió por primera vez el prob­lema de uti­lizar energía este­lar, y algunos sig­los después se hicieron posi­bles los via­jes inter­este­lares. A la humanidad le llevó un mil­lón de años llenar un pequeño mundo y luego sólo quince mil años llenar el resto de la Galaxia. Ahora la población se duplica cada diez años...

VJ-23X lo interrumpió.

- Eso debe­mos agradecérselo a la inmnortalidad.

- Muy bien. La inmor­tal­i­dad existe y debe­mos con­sid­er­arla. Admito que esta inmor­tal­i­dad tiene su lado com­pli­cado. La galác­tica AC nos ha solu­cionado muchos prob­le­mas, pero al resolver el prob­lema de evi­tar la vejez y la muerte, anuló todas las otras cuestiones.

- Sin embargo no creo que desees aban­donar la vida.

- En abso­luto –saltó MQ-17J, y luego se suavizó de inmediato-. No todavía. No soy tan viejo. ¿Cuán­tos años tienes tú?

- Doscien­tos vein­titrés. ¿Y tú?

- Yo todavía no tengo doscien­tos. Pero, volva­mos a lo que decía. La población se duplica cada diez años. Una vez que se llene esta galaxia, habre­mos llenado otra en diez años. Diez años más y habre­mos llenado dos más. Otra década, cua­tro más. En cien años, habre­mos llenado mil galax­ias; en mil años, un mil­lón de galax­ias. En diez mil años, todo el uni­verso cono­cido. Y entonces, ¿qué?

VJ-23X dijo:

- Como prob­lema para­lelo, está el del trans­porte. Me pre­gunto cuán­tas unidades de energía solar se nece­si­tarán para trasladar galax­ias de indi­vid­uos de una galaxia a la siguiente.

- Muy buena obser­vación. La humanidad ya con­sume dos unidades de energía solar por año.

- La mayor parte de esta energía se des­perdi­cia. Al fin y al cabo, nues­tra propia galaxia sola gasta mil unidades de energía solar por año, y nosotros sola­mente usamos dos de ellas.

- De acuerdo, pero aún con una efi­cien­cia de un cien por ciento, sólo podemos poster­gar el final. Nues­tras necesi­dades energéti­cas cre­cen en pro­gre­sión geométrica, y a un ritmo mayor que nues­tra población. Nos quedare­mos sin energía todavía más rápido que sin galax­ias. Muy buena obser­vación. Muy, muy buena observación.

- Sim­ple­mente ten­dremos que con­struir nuevas estrel­las con gas interestelar.

- ¿O con calor disi­pado? –pre­guntó MQ-17J, con tono sarcástico.

- Puede haber alguna forma de rever­tir la entropía. Ten­emos que pre­gun­társelo a la Galác­tica AC.

VJ-23X no hablaba real­mente en serio, pero MQ-17J sacó su con­tacto AC del bol­sillo y lo colocó sobre la mesa frente a él.

- No me fal­tan ganas –dijo-. Es algo que la raza humana ten­drá que enfrentar algún día.

Miró som­bría­mente su pequeño con­tacto AC. Era un objeto de ape­nas cinco cen­tímet­ros cúbi­cos, nada en sí mismo, pero estaba conec­tado a través del hipere­s­pa­cio con la gran Galác­tica AC que servía a toda la humanidad y, a su vez era parte inte­gral suya.

MQ-17J hizo una pausa para pre­gun­tarse si algún día, en su vida inmor­tal, lle­garía a ver la Galác­tica AC. Era un pequeño mundo pro­pio, una telaraña de rayos de energía que con­tenía la mate­ria den­tro de la cual las oleadas de los planos medios ocu­pa­ban el lugar de las antiguas y pesadas válvu­las mol­e­c­u­lares. Sin embargo, a pesar de esos fun­cionamien­tos subetéreos, se sabía que la Galác­tica AC tenía mil diez met­ros de ancho.

Repenti­na­mente, MQ-17J pre­guntó a su con­tacto AC:

- ¿Es posi­ble rever­tir la entropía?

VJ-23X, sobre­saltado, dijo de inmediato:

- Ah, mira, real­mente yo no quise decir que tenías que pre­gun­tar eso.

- ¿Por qué no?

- Los dos sabe­mos que la entropía no puede rever­tirse. No puedes volver a con­ver­tir el humo y las cenizas en un árbol.

- ¿Hay árboles en tu mundo? –pre­guntó MQ-17J.

El sonido de la Galác­tica AC los sobre­saltó y les hizo guardar silen­cio. Se oyó su voz fina y her­mosa en el con­tacto AC en el escrito­rio. Dijo:

DATOS INSUFICIENTES PARA RESPUESTA ESCLARECEDORA.

VJ-23X dijo:

- ¡Ves!

Entonces los dos hom­bres volvieron a la pre­gunta del informe que tenían que hacer para el Con­sejo Galáctico.

————

La mente de Zee Prime abarcó la nueva galaxia con un leve interés en los incon­ta­bles raci­mos de estrel­las que la pobla­ban. Nunca había visto eso antes.

¿Alguna vez las vería todas? Tan­tas estrel­las, cada una con su carga de

humanidad... una carga que era casi un peso muerto. Cada vez más, la ver­dadera esen­cia del hom­bre había que encon­trarla allá afuera, en el espacio.

¡En las mentes, no en los cuer­pos! Los cuer­pos inmor­tales per­manecían en los plan­e­tas, sus­pendi­dos sobre los eones. A veces des­perta­ban a una activi­dad mate­r­ial pero eso era cada vez más raro. Pocos indi­vid­uos nuevos nacían para unirse a la mul­ti­tud increíble­mente poderosa, pero, ¿qué importaba? Había poco lugar en el uni­verso para nuevos individuos.

Zee Prime des­pertó de su ensoñación al encon­trarse con los sutiles mano­jos de otra mente.

- Soy Zee Prime. ¿Y tú?

- Soy Dee Sub Wun. ¿Tu galaxia?

- Sólo la lla­mamos Galaxia. ¿Y tú?

- Lla­mamos de la misma man­era a la nues­tra. Todos los hom­bres lla­man Galaxia a su galaxia, y nada más. ¿Por qué será?

- Porque todas las galax­ias son iguales.

- No todas. En una galaxia en par­tic­u­lar debe de haberse orig­i­nado la raza humana. Eso la hace diferente.

Zee Prime dijo:

- ¿En cuál?

- No sabría decirte. La Uni­ver­sal AC debe estar enterada.

- ¿Se lo pre­gun­ta­mos? De pronto tengo curiosi­dad por saberlo.

Las per­cep­ciones de Zee Prime se ampli­aron hasta que las galax­ias mis­mas se enco­gieron y se con­virtieron en un polvo nuevo, más difuso, sobre un fondo mucho más grande. Tan­tos cien­tos de bil­lones de galax­ias, cada una con sus seres inmor­tales, todas lle­vando su carga de inteligen­cias, con mentes que vaga­ban libre­mente por el espa­cio. Y sin embargo una de ellas era única entre todas por ser la Galaxia orig­i­nal. Una de ellas tenía en su pasado vago y dis­tante, un período en que había sido la única galaxia poblada por el hombre.

Zee Prime se con­sumía de curiosi­dad por ver esa galaxia y gritó:

- ¡Uni­ver­sal AC! ¿En qué galaxia se orig­inó el hombre?

La Uni­ver­sal AC oyó, porque en todos los mun­dos tenía lis­tos sus recep­tores, y cada recep­tor con­ducía por el hipere­s­pa­cio a algún punto descono­cido donde la Uni­ver­sal AC se man­tenía independiente.

Zee Prime sólo sabía de un hom­bre cuyos pen­samien­tos habían pen­e­trado a dis­tan­cia sen­si­ble de la Uni­ver­sal AC, y sólo informó sobre un globo bril­lante, de sesenta cen­tímet­ros de diámetro, difí­cil de ver.

- ¿Pero cómo puede ser eso toda la Uni­ver­sal AC? –había pre­gun­tado Zee Prime.

La mayor parte –fue la respuesta– está en el hipere­s­pa­cio. No puedo imag­i­n­arme en qué forma está allí. Nadie podía imag­i­narlo, porque hacía mucho que había pasado el día– y eso Zee Prime lo sabía– en que algún hom­bre tuvo parte en con­struir la Uni­ver­sal AC. Cada Uni­ver­sal AC dis­eñaba y con­struía a su suce­sora. Cada una, durante su exis­ten­cia de un mil­lón de años o más, acu­mu­laba la infor­ma­ción nece­saria como para con­struir una suce­sora mejor, más intrin­cada, más capaz en la cual dejar sumergido y alma­ce­nado su pro­pio aco­pio de infor­ma­ción e individualidad.

La Uni­ver­sal AC inter­rumpió los pen­samien­tos erráti­cos de Zee Prime, no con pal­abras, sino con direc­ti­vas. La men­tal­i­dad de Zee Prime fue dirigida hacia un difuso mar de Galax­ias donde una en par­tic­u­lar se agrand­aba hasta con­ver­tirse en estrel­las. Llegó un pen­samiento, infini­ta­mente dis­tante, pero infini­ta­mente claro.

ÉSTA ES LA GALAXIA ORIGINAL DEL HOMBRE.

Pero era igual, al fin y al cabo, igual que cualquier otra, y Zee Prime reso­pló de desilusión.

Dee Sub Wun, cuya mente había acom­pañado a Zee Prime, dijo de pronto:

- ¿Y una de estas estrel­las es la estrella orig­i­nal del hombre?

La Uni­ver­sal AC respondió:

LA ESTRELLA ORIGINAL DEL HOMBRE SE HA HECHO NOVA. ES UNA ENANA BLANCA.

- ¿Los hom­bres que la hab­it­a­ban murieron? –pre­guntó Zee Prime, sobre­saltado y sin pensar.

La Uni­ver­sal AC respondió:

COMO SUCEDE EN ESTOS CASOS UN NUEVO MUNDO PARA SUS CUERPOS FÍSICOS FUE CONSTRUIDO EN EL TIEMPO.

- Sí, por supuesto –dijo Zee Prime, pero aún así lo invadió una sen­sación de pér­dida. Su mente dejó de cen­trarse en la Galaxia orig­i­nal del hom­bre, y le per­mi­tió volver y perderse en pequeños pun­tos neb­u­losos. No quería volver a verla.

Dee Sub Wun dijo:

- ¿Qué sucede?

- Las estrel­las están muriendo. La estrella orig­i­nal ha muerto.

- Todas deben morir. ¿Por qué no?

- Pero cuando toda la energía se haya ago­tado, nue­stros cuer­pos finalmente

morirán, y tú y yo con ellos.

- Lle­vará bil­lones de años.

- No quiero que suceda, ni siquiera den­tro de bil­lones de años. ¡Uni­ver­sal AC!

¿Cómo puede evi­tarse que las estrel­las mueran?

Dee Sub Wun dijo, divertido:

- Estás pre­gun­tando cómo podría rever­tirse la direc­ción de la entropía.

Y la Uni­ver­sal AC respondió:

TODAVÍA HAY DATOS INSUFICIENTES PARA UNA RESPUESTA ESCLARECEDORA.

Los pen­samien­tos de Zee Prime volaron a su propia galaxia. Dejó de pen­sar en Dee Sub Wun, cuyo cuerpo podría estar esperando en una galaxia a un tril­lón de años luz de dis­tan­cia, o en la estrella sigu­iente a la de Zee Prime. No importaba.

Con aire des­dichado, Zee Prime comenzó a recoger hidrógeno inter­este­lar con el cual con­struir una pequeña estrella propia. Si las estrel­las debían morir alguna vez, al menos podrían con­stru­irse algunas.

El Hom­bre, men­tal­mente, era uno solo, y estaba con­for­mado por un tril­lón de tril­lones de cuer­pos sin edad, cada uno en su lugar, cada uno des­cansando, tran­quilo e incor­rupt­ible, cada uno cuidado por autó­matas per­fec­tos, igual­mente incor­rupt­ibles, mien­tras las mentes de todos los cuer­pos se fusion­a­ban libre­mente entre sí, sin distinción.

El Hom­bre dijo:

- El uni­verso está muriendo.

El Hom­bre miró a su alrede­dor a las galax­ias cada vez más oscuras. Las estrel­las gigantes, muy gas­ta­do­ras, se habían ido hace rato, habían vuelto a lo más oscuro de la oscuri­dad del pasado dis­tante. Casi todas las estrel­las eran enanas blanca, que final­mente se desvanecían.

Se habían creado nuevas estrel­las con el polvo que había entre ellas, algu­nas por pro­ce­sos nat­u­rales, otras por el Hom­bre mismo, y tam­bién se esta­ban apagando.

Las enanas blan­cas aún podían chocar entre ellas, y de las poderosas fuerzas así lib­er­adas se con­stru­irían nuevas estrel­las, pero una sola estrella por cada mil estrel­las enanas blan­cas destru­idas, y tam­bién éstas lle­garían a su fin.

El Hom­bre dijo:

- Cuida­dosa­mente admin­istrada y bajo la direc­ción de la Cós­mica AC, la energía que todavía queda en todo el uni­verso, puede durar bil­lones de años. Pero aún así even­tual­mente todo lle­gará a su fin. Por mejor que se la admin­istre, por más que se la racione, la energía gas­tada desa­parece y no puede ser repuesta. La entropía aumenta continuamente.

El Hom­bre dijo:

- ¿Es posi­ble no rever­tir la entropía? Pre­gun­té­mosle a la Cós­mica AC.

La AC los rodeó pero no en el espa­cio. Ni un solo frag­mento de ella estaba en el espa­cio. Estaba en el hipere­s­pa­cio y hecha de algo que no era mate­ria ni energía.

La pre­gunta sobre su tamaño y su nat­u­raleza ya no tenía sen­tido com­pren­si­ble para el Hombre.

- Cós­mica AC –dijo el Hom­bre– ¿cómo puede rever­tirse la entropía?

La Cós­mica AC dijo:

LOS DATOS SON TODAVÍA INSUFICIENTES PARA UNA RESPUESTA

ESCLARECEDORA.

El Hom­bre ordenó: — Recoge datos adicionales.

La Cós­mica AC dijo:

LO HARÉ. HACE CIENTOS DE BILLONES DE AÑOS QUE LO HAGO. MIS

PREDECESORES Y YO HEMOS ESCUCHADO MUCHAS VECES ESTA

PREGUNTA. TODOS LOS DATOS QUE TENGO SIGUEN SIENDO

INSUFICIENTES.

- ¿Lle­gará el momento –pre­guntó el Hom­bre– en que los datos sean sufi­cientes o el prob­lema es insol­u­ble en todas las cir­cun­stan­cias concebibles?

La Cós­mica AC respondió:

NINGÚN PROBLEMA ES INSOLUBLE EN TODAS LAS CIRCUNSTANCIAS

CONCEBIBLES.

El Hom­bre preguntó:

- ¿Cuándo ten­drás sufi­cientes datos como para respon­der a la pregunta?

La Cós­mica AC respondió:

LOS DATOS SON TODAVÍA INSUFICIENTES PARA UNA RESPUESTA

ESCLARECEDORA.

- ¿Seguirás tra­ba­jando en eso? –pre­guntó el Hombre.

La Cós­mica AC respondió:

- SÍ. El Hom­bre dijo:

- Esper­aremos.

Las estrel­las y las galax­ias murieron y se con­virtieron en polvo, y el espa­cio se volvió negro después de tres tril­lones de años de desgaste.

Uno por uno, el Hom­bre se fusionó con la AC, cada cuerpo físico perdió su iden­ti­dad men­tal en forma tal que no era una pér­dida sino una ganancia.

La última mente del Hom­bre hizo una pausa antes de la fusión, con­tem­p­lando un espa­cio que sólo incluía la borra de la última estrella oscura y nada aparte de esa mate­ria increíble­mente del­gada, agi­tada al azar por los restos de un calor que se gastaba, asin­tóti­ca­mente, hasta lle­gar al cero absoluto.

El Hom­bre dijo:

- AC, ¿es éste el final? ¿Este caos no puede ser rever­tido al uni­verso una vez

más? ¿Esto no puede hacerse?

AC respondió:

LOS DATOS SON TODAVÍA INSUFICIENTES PARA UNA RESPUESTA

ESCLARECEDORA.

La última mente del Hom­bre se fusionó y sólo AC exis­tió en el hiperespacio.

La mate­ria y la energía se ago­taron y con ellas el espa­cio y el tiempo. Hasta AC existía sola­mente para la última pre­gunta que nunca había sido respon­dida desde la época en que dos téc­ni­cos en com­putación medio alco­holiza­dos, tres tril­lones de años antes, for­mu­la­ron la pre­gunta en la com­puta­dora que era para AC mucho menos de lo que para un hom­bre el Hombre.

Todas las otras pre­gun­tas habían sido con­tes­tadas, y hasta que esa última

pre­gunta fuera respon­dida tam­bién, AC no podría lib­erar su conciencia.

Todos los datos recogi­dos habían lle­gado al fin. No qued­aba nada para recoger.

Pero toda la infor­ma­ción reunida todavía tenía que ser completamente

cor­rela­cionada y unida en todas sus posi­bles relaciones.

Se dedicó un inter­valo sin tiempo a hacer esto.

Y sucedió que AC aprendió cómo rever­tir la direc­ción de la entropía.

Pero no había ningún Hom­bre a quien AC pudiera dar una respuesta a la última pre­gunta. No había mate­ria. La respuesta –por demostración– se ocu­paría de eso también.

Durante otro inter­valo sin tiempo, AC pensó en la mejor forma de hacerlo.

Cuida­dosa­mente, AC orga­nizó el programa.

La con­cien­cia de AC abarcó todo lo que alguna vez había sido un uni­verso y

pensó en lo que en ese momento era el caos.

Paso a paso, había que hacerlo.

Y AC dijo:

¡HÁGASE LA LUZ!

Y la luz se hizo...

Ser sevillano es un honor. Ser español, un privilegio.

San_339

¿Sois conscientes de que eso se escribió hace más de medio siglo? ¿Y de que nunca váis a leer algo de ciencia ficción tna bueno?

Joder, pierdo la fe en la humanidad si nadie se lee eso y admira la grandeza de la obra.

Ser sevillano es un honor. Ser español, un privilegio.

exit

mañana me lo leo


en cuanto a que es lo mejor de ficcion... te queda mucho por aprender pequeño saltamontes

San_339

¿Hay algo de los grandes de la ciencia ficción que no haya leído? xD   Poco, la verdad.

Ser sevillano es un honor. Ser español, un privilegio.

Rafisnicov


"Deja de tocar la guitarra un día y lo notarás tú.
Deja de tocarla dos días y lo notará tu maestro.
Deja de tocarla tres y empezará a notarlo el público"

Jimmy Page

jimmythegreattt


San_339

Mis relatos preferidos de Aasimov son los de Multivac, como éste.

Ser sevillano es un honor. Ser español, un privilegio.

gryphonheart

Cita de: jimmythegreattt en 18 de Enero de 2010, 23:33:18 PM
Vaya, me ha gustado. AC es Dios.

Spoiler: ShowHide
Antes de leerlo pensaba que lo decías metafóricamente ;D


Me ha gustado bastante.

San_339

Pues claro que os gusta. MIrad quién es el autor del hilo.

Ser sevillano es un honor. Ser español, un privilegio.

gryphonheart

Por cierto, ahora es cuando nos dices que lo has copiado a mano.

San_339


Ser sevillano es un honor. Ser español, un privilegio.

Nas_933

Vaya cuento más mediocre. Desde luego es una obra marcada profundamente por apologías al cristianismo. Alguien que haya leído mínimamente la obra de Nietzche o Heidegger sabrá que es un despropósito total.
Lo digo yo que he leído todas sus obras y sé de lo que hablo, no como la mayoría de los que están por aquí.

Si queréis leer algo futurista desde luego que no sea de Asimov. Es como si para escuchar el bajo te pones a escuchar power metal, no puede ser, inviable.

En fin, vaya bazofia. No tenéis ni puta idea en este foro, me voy a seguir leyendo La República.

gryphonheart

Cita de: San_339 en 18 de Enero de 2010, 23:57:44 PM
¿Es que hay otro método?

Me refería a que habrás sido capaz de copiarlo letra por letra X-D.
Bueno, ya sabías a qué me refería. X-D

exit

Cita de: Nas_933 en 19 de Enero de 2010, 00:03:00 AM
Vaya cuento más mediocre. Desde luego es una obra marcada profundamente por apologías al cristianismo. Alguien que haya leído mínimamente la obra de Nietzche o Heidegger sabrá que es un despropósito total.
Lo digo yo que he leído todas sus obras y sé de lo que hablo, no como la mayoría de los que están por aquí.

Si queréis leer algo futurista desde luego que no sea de Asimov. Es como si para escuchar el bajo te pones a escuchar power metal, no puede ser, inviable.

En fin, vaya bazofia. No tenéis ni puta idea en este foro, me voy a seguir leyendo La República.

lo secundo

Tentacle Sex

Cita de: Nas_933 en 19 de Enero de 2010, 00:03:00 AM
Vaya cuento más mediocre. Desde luego es una obra marcada profundamente por apologías al cristianismo. Alguien que haya leído mínimamente la obra de Nietzche o Heidegger sabrá que es un despropósito total.
Lo digo yo que he leído todas sus obras y sé de lo que hablo, no como la mayoría de los que están por aquí.

Si queréis leer algo futurista desde luego que no sea de Asimov. Es como si para escuchar el bajo te pones a escuchar power metal, no puede ser, inviable.

En fin, vaya bazofia. No tenéis ni puta idea en este foro, me voy a seguir leyendo La República.

X-D